Último coincidir por ahora

Al verla doblar la esquina de una plaza, totalmente sumergidos todos en dorados, estupefactos los ojos no se creyeron a sí mismos cuando le sonrió. Perdón, me sonrió. Miré a mi lado, miré al de ella y no vi la oportunidad de aprovechar otra vez la única ocasión de mi vida. Su blanco ojo, la blanca piel palidecieron la argenta luna sobre el otro oro vidrioso de esa plaza, apoyado en dentelladas de unos dientes de marfil repulido de entre la cera raspada a las canas de Dios.
Rieron matadores como solo pueden reírse de uno los propios amigos de farra al relatar la cercanía de un golpecito de voz inaudible a oídos necios de un soñado destino.
Mi "me ha saludado" no decía nada de su sonrisa, pero bastó por sí solo para recibir unas palmaditas comprensivas por parte de ellos en mis hombros. Me intentaban retener en su lado, que siempre será el mío según parece, de perdedores eternos y a fe que lo consiguieron una vez más, pues petrificado a partes iguales por la chufla de mis colegas, la propia incredulidad atenuada y el rigor obligatorio de la farlopa consumida que ni la cerveza que fluía cual riada por mis venas hicieron posible esta vez el más mínimo acercamiento que acaso al menos sí realicé la primera vez que la sentí.
Y la vi descender la cuesta de la plaza de la Corrada tras cruzar ésta con sus ojos clavados en los míos y más dolientes que los clavos de Cristo. El último giro expectante de ese hermoso cuello que posee antes de abandonar por completo los dominios de mi visión coincidió con mi abatimiento desazonador total, cristalizado en el reflejo de mis lágrimas confundidas entre el moquillo brotante de mi nariz y el baldeo, que la perenne lluvia norteña había soltado sobre el adoquinado suelo de piedra arenosa del valle por lo menos de por donde Entralgo, de esa plaza durante toda esa noche, víspera de una fiesta de la Hispanidad.
Un incipiente 12 de octubre de madrugada en el cual otros descubrieron América, yo me confirmé como el menos sagaz de mis antepasados, lejos de sus alturas de miras y latitudes, tan cerca del abismo sin embargo que sin duda levantaría admiración entre los más creyentes de aquellos, que Dios sabe los hubo, ya que oteando los horizontes de El Dorado, reculé y volví la espalda a la, para tan pocos elegidos, tierra prometida, prefiriendo quedar a la deriva en el zozobrante mar de aguas residuales de una vida en la cual por más estiércol que le eche nunca se abona más que de deseos y anhelos mentirosos e improcedentes; tan llena de justificaciones ramificadas desde una tierna infancia indolente hasta el día de hoy de esta vida, y sólo para haberse consolidado la misma como astillas de esas ramitas infructuosas que brotaron desde el primer día en, peor aún, hacia, mis adentros. Y esto no puede más que ser llamado vida de mierda.
¿Sabes qué imagino, qué deseo, Blanca, cuando recuerdo esa noche?
Poder darle al rewind para verte descender otra vez esa cuesta y repetir ese momento una y otra vez.
Sin intervenir, por supuesto, igual que aquella noche.

5 espiraciones

  1. Leo del Mar Says:

    Jípidi jípidi jípidi du
    no sé por qué pero acá estás (¿?) vos.
    He tenido que publicarlo porque si no el cronopio me dice que se convertirá en azul y puede llegar a ser peligroso para las ninfas sin descubrir. Estoy regular nada más, pero qué derecho tengo de quejarme sabiendo someramente lo que hay.
    Bueno, que viva lo que sea.
    Adiós.

  2. Leo del Mar Says:

    Presta atención a las cajas de música. Siempre, no vaya a ser.
    Hoy de nuevo...
    Sueños de noches árticas...................................................................................................................................................

  3. Leo del Mar Says:

    ... y escucha en la oscuridad...

  4. alfaro Says:

    ¿y este tránsito a cronopio azul,dejado en la reserva de la oscuridad?
    No está mal el no ser de jujuy es un poema.

  5. Leo del Mar Says:

    Al faro a veces se le apagan las luces de noche o se le encienden de día.
    En ocasiones se me va el asunto, qué le voy a hacer.
    Espero que la letra de Jujuy no te haya parecido rapera, jeje.
    Una pena lo nuestro con El Merodeador.
    Saludos desde el sur.