Mostrando entradas con la etiqueta Gijón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gijón. Mostrar todas las entradas

La act. cult. def. del Encuentro Interestelar Blogger con Leo (2ª parte)


Antes de que la cena propiamente dicha se sirviera se dio cuenta en el espacio más o menos blanco habilitado como comedor de unos aperitivos que no eran gran cosa, la verdad (tiras de zanahoria, patatas fritas de bolsa, o chips, y poco más). Había, por suerte, gracias a LAB, cerveza en botellines, gratis por supuesto, de la que al principio, en la primera tanda, al menos a mí me dio un poco de corte servirme.
Luego ya se me quitó la tontería.
Entre primer y segundo plato de plástico, con la utilización de sus correspondientes cubiertos de plástico (por favor LAB, que somos bloggers, no animales) reaparecieron en escena Fdez&Fdez.
A mi izquierda sentado en una silla de plástico plegable desplegada, como casi todos los demás, no podía ser de otra manera, estaba otro infiltrado mindundi como yo pero que también tenía blog según me confesó, o sea que no sería tan poca cosa como yo puesto que yo no tengo un blog sino una venganza.
A mi derecha el poeta David González (lo conocen, ¿no?) y enfrente, entre otras chicas, Laura Rosal, que nos hizo esta foto
 y también esta otra, sólo que con la cámara de David (la que se tapa la cara, posiblemente avergonzada por, o de, nosotros, es Luna Miguel).
Al de mi derecha viendo que habían vuelto Fdez&Fdez, o Fdez&Fdez, le comenté que iba a ver si me podía firmar Afterpop (ese libro) Eloy Fdez Porta a lo que me contestó David G. que a mí qué me cuentas y se metió un chute de insulina.
Fui hasta donde estaban los eletrodomésticos, y Fdez&Fdez, junto a la puerta de entrada del comedor, que mantenían a temperatura ideal las viandas a servir por la señora Abitita (atención, publicidad: Abitita. Cocina tradicional para TELEHIJOS. ¿Echas de menos la comida de tu madre? Teléfono: 610 38 39 39. abititatelemadre@gmail.com).
Me dirigí a Eloy, que llevaba una camisa Rykiel de corte y caqui militar mu' chula.
“Perdona, Eloy, ¿me firmas Afterpop, por favor?!
“Claro. ¿Cómo te llamas?”
“Hmm, Leo. Pero es un seudónimo. Dedícaselo a Leo.” Estaba un poco nervioso, o un poco borracho, no sé.
“Me gustó mucho Nocilla Lab”, esta afirmación fue para el otro Fernández de la que Eloy se afanaba en la dedicatoria para Leo a realizar con mi Parker (el amarillo).
“Muchas gracias.” Es mogollón de agradable Agustín, no sé si lo saben. Desde luego que mucho más agradable que yo porque no se me ocurrió otra cosa que proseguir el diálogo con él más que espetándole lo siguiente:
“Los dos anteriores, Dream y Experience, no tanto.”
“Son escrituras muy diferentes.” Él, supermajo, en serio.
“Pero Lab sí me gustó, y mucho, y me pareció muy bueno”, traté de arreglarlo para de nuevo cagarla:
“Una cosa que sí que querría saber.”
“Dime.” Creo que no estoy siendo muy hábil en esto de transmitir mis impresiones, lo sé, pero de verdad que juro que es un tipo de lo más agradable, no como yo, ya dije, y dije:
“¿De verdad que escribiste los tres del tirón?”
“Sí.”
El otro Fdez mientras tanto había terminado con lo mío (“Gracias.” “De nada, hombre.”). Otro tío grande. Me dibujó unos corazoncitos e hizo una grasia andalusa y todo:
No recuerdo si nos dijimos algo más pero sí que Agus (casi lo considero mi colega ya) me preguntó, con sumo interés:
“Tú eras Teo, ¿verdad?” Más majo.
“Leo”, pausa, “Leo.”
Y así terminó mi segundo contacto con ellos pero me quedé por ahí porque tenía ganas ya de hincarle el diente a la carne con setas a la jardinera, lo cual se demoró aún un poco porque por lo que se veía había algún problema con esa especie de fogones de Abitita. Problemas que acabó por solucionar un chico con camiseta roja y barba negra que me sonaba de algo.
De vuelta a la gran mesa rectangular modular, haciendo una paradita para ver el partido de fútbol 1X1 que estaban echando al fondo del salón-cocina los a su vez muy majos Fruela Fernández y Camilo de Ory, u otros blogueros, le dije a David refiriéndome a los Fdez:
“Son muy majos los dos.”
“Sí.” Más majo él también.
Y acabó la cena, tras unos cigarrillos, que yo por mi parte había finiquitado con el arroz con leche caliente que me gustó muy poco como ya saben pero del que no dejé ni un granito.
Antes de abandonar la mensa me quedaba un asunto pendiente. 
El asunto iba con Luna, Luna Miguel, quien unos minutos antes se las había visto a mis espaldas, justo a mis espaldas en las que yo tengo antenas, con la chica de LAB, Lucía, que la interrogó acerca de ciertos intrusos en todo este asunto blogueril, capeando Luna, por lo que se vio, el temporal Lucy (esto va por Becky, chavalines/-nas).
Pero mi cuestión con Luna era otra. Así que antes de irme de allí para presenciar junto a los demás invitados el espectáculo Fdez&Fdez que estaba a punto de comenzar me dirigí decidido a decirle lo que tenía, necesitaba, y era mi deber para con mi bienestar mental, que decirle a Luna.
Ella estaba de espaldas, charlando con más gente, su novio andaba por ahí, y ni corto ni perezoso osé interrumpirla.
Toqué su hombro, o algún otro punto neutral de su deseable anatomía, y de la que se giró y me clavó sus intensos ojos verdes, o no tan verdes, eso da igual, le dije, sin cortarme un pelo:
“Soy Leo del Mar. Gracias por la cena.” Ahí quedó eso. Con dos besos.
Cualquier día de estos envío a Gaviero un par o tres libros de poemas que como sean tan majos como Luna seguro que me publican.
El show de F&F me agradó, como ellos mismos, bastante, a pesar de las indeseadas y (e) imprevistas interferencias informáticas. Sin duda LAB, o algún chill-out similar, es un buen marco para el espectáculo que ofrecen aunque seguro que no es para todos los gustos, especialmente gustos poéticos. Tuve que felicitarles por el show y advertirles de que oirían hablar de mí. Creo que dije esto porque bullía un poso envidioso en mi fondo.
De Mal-herido, a priori mi mayor aliciente bloguero allí, ni rastro. Alberto Olmos vio a Fdez&Fdez sentado a mi lado, un poco atrasado a la derecha, eso sí.
Me comenta mi procesador de textos que he vuelto a pasar de las mil palabras o sea que ya mañana, o pasado, cuento el segundo día del Encuentro Interestelar Blogger de Gijón en el que me las podría ver, al fin, con Juan Mal-herido.
I am, intrinsically, gilipollas. Lo sé.
(Bass) How low can you go?:

Hoy: Actividades culturales blogueras X con Leo

Creía que llegaba tarde al encuentro interestelar blogger y así era.
Lo primero que vi cuando entré en la gran nave sobre uno de los escenarios fue un tío semidesnudo, que, luego me enteraría, no era un blogger más sino un "simple" voluntario, tumbado con un consolador en la boca penetrando así a una bloguera totalmente desnuda, salvo por unos taconazos, sentada a horcajadas sobre el tipo. La música dance atronaba sobre los murmullos de admiración del público que no obstante se filtraban por entre los intersticios sincopados del ritmo repetitivo. Le daba caña la bloguera al miembro artificial que de hoax tenía poco.
Cambiaba de ritmo narrativo con una facilidad pasmosa, y el estilo de la susodicha, si bien no era algo que no hubiera vista antes, manifestaba el savoir-faire literario de la misma.
No carecíó tampoco de lirismo la actuación de la estrella blogger y así quedó patente una vez despedido el voluntario, cuando la artista (no cabe otra denominación) en vista de su ya muy jalonada por el respetable, y fotografiada y grabada, performance inició un ritual solipsista, y en consecuencia onanista, que terminó, a la vez que con su actuación, en una explosión de líquidos vaginales que salpicaron a los más cercanos al escenario dejando a estos últimos embadurnados del más divino néctar y muy cerca de lo que los letraheridos desde épocas inmemoriales vienen llamando parnaso.
Gracias a mi habilidad innata me había logrado colocar entre las primeras líneas de los blogueros aficionados y unas pocas de esas celestiales gotas acabaron por extenderse sobre mi rostro, obligando con ello también a mi, predispuesto, criticismo a admitir que aquello simplemente era la gloria de la literatura, obviamente.
Sin apenas tiempo de expresarle a la autora nuestro entusiasmo (yo ya era uno más de los entregados asistentes) al terminar su exhibición, por los altavoces fue requerida la presencia del público para la siguiente demostración de habilidades escriturales en otra localización del pabellón.
El propósito de esta actuación era la traslación a las letras hispanas, virtuales o no, de lo que en EE UU goza de gran reputación, especialmente en los circuitos poéticos, y que es conocido allí como Fucked Word (palabra hablada, o jodida).
Para los duchos en este género, como yo, se presupone que estas actuaciones ya alcanzaron su cénit en la época hippie del siglo pasado pero no...
Lo que se vio sobre el decorado preparado al efecto rebasó todo lo alcanzado hasta ese punto histórico (así será recordado a partir de esa noche gijonesa por los memorialistas literarios, sin duda). La bloguera y el bloguero en cuestión sobrepasaron los límites literatos, y sería injusto tratar de describir aquello que sucedió con mis simples palabras. Aquello fue amor.
El amor se exhibió en mil posturas, bajo prismas de penetración en la gloria inauditos y con una dedicación y profesionalidad solo al alcance de los seres superiores, entre los que, sin objeción posible, se encuentran no solo estos blogueros, sino, en general, el resto de los bloggers participantes, puesto que también los demás espectáculos que presencié aquella noche del fin de semana pasado en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial no bajó ninguno de ellos del olimpo en el que siempre deberíamos hallar toda expresión de la literatura.
Mención especial cabría hacer del stand de la editorial Cumlouder en el que se animó a los presentes a participar en sesiones de escritura orgánica, y con mucho éxito.
En especial lanzo aquí un recordatorio a una chica del público que dejó anonadados a todos los presentes, incluyendo a los representantes de la editorial cuando, ni corta ni perezosa, procedió a ejecutar una oratoria inapelable sobre uno de ellos (nuevamente el amor, siempre el amor, claro que sí, fue protagonista) y concluyendo su viva demostración artística con la inserción en su orificio madre del micrófono de la editorial, ejemplificando con ello que si se pone todo el abecedario en el ordenador incluso quienes no creemos en nuestras excelencias literarias podemos, al menos, llegar a rozar el cielo literario, que es, en resumidas cuentas, de lo que se compone la vida.
No creo que la feria erótica que se celebra en Gijón el próximo fin de semana me vaya a satisfacer tanto como este encuentro interestelar bloguero, pero, por si acaso, también allí realizaré una actividad cultural.
Feliz y amorosa semana a todos.
Up the bloggers!

Hoy: Actividades culturales más bien pulp antes que sci-fi con Leo. Encuentro interestelar de Bloggers

Salí silbando, así: fififi-fifi. Pero no silbo muy bien por lo que comencé a tararear: la-lara-lala.
En fin, estaba contento pues me dirigía al encuentro interestelar bloguero del universo universal en Cabueñes, Gijón, esa ciudad, a las afueras de esa ciudad, más bien no, mejor.
Como creía que el seguro cúbico de mi nave había caducado y no me apetecía utilizar algún transporte público de los que disponemos, como un 3Conchas, decidí teletransportarme hasta Cabueñes.
Una vez rehecho allí inhalé el verdor de los montes, colindantes pero a lo lejos, que preñaba el no demasiado puro aire frío que se filtró hasta mis pulmones llenando esos elementos renegridos en mate de mis nuevos órganos (me había agenciado una naturaleza fumadora por saber qué era eso, más que nada), con el vigor que da encontrarse, más bien menos que más, en plena naturaleza, que es una cosa que yo desconocía absolutamente.
Pasé un poco de miedo nada más aparecer allí en medio de un prado, precisamente por estar en medio de la hierba, antes de reanudar mi respiración, lo de la respiración (inspiración-espiración) viene porque viajo con una máquina un tanto obsoleta, de los primeros modelos, ya se pueden imaginar, pero el susto se me quitó enseguida cuando vi que estaba a tiro de piedra de la majestuosa construcción nacional-catolicista de hace siglos de la Universidad Laboral y que conocía por fotos antiguas tresdigitalizadas. El péndulo Kriek de orientación magnetoscópica, gracias a Dios (lo de Dios igual no lo saben ustedes pero es que ahora se vuelve a creer en él, en serio, eso sí, tuvo que venir en persona desde la molécula primaria a decírnoslo), no falló como la última vez. Vez que no quiero recordar puesto que tiene que ver con un tarro de mermelada, una niña, un perro, Ricky Martin.... ¿recuerdan? Yo tuve la culpa, sí. No importa, es agua pasada.
A otro tiro de piedra se suponía, y bien, que estaba LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, mi destino.
A dos pasos del prau, como sé que se dice por aquí, hallé asfalto y sacudí con fuerza contra el firme mis katiuskas de un amarillo retro, casi decimonónico diría, y distintos dibujitos circuloides, desprendiendo así el barro de la tierra empapada que pisaba unos instantes antes y para a su vez también deshacerme de los restos del tiempo que me pisaba los talones durante el picosegundo que duró mi viaje de hacía un ratito.
Llego a la entrada y me piden el carnet. Sabiendo que esto me iba a pasar, ya que me lo había advertido mi efectivo regenerador particular, me bajo los pantalones y muestro, con poco disimulado desdén, mi nalga izquierda, y con ella, claro, mi código de barras de carbono optimizado (numeración: 22-32-357-500), recibiendo, sorpresivamente, un importante puntapié en mi ya mismísimo culo de humano pretérito.
Pasé de explicarle nada al tipo de verde y me hice invisible primero e inmaterial después para poder entrar sin problemas donde pretendía (entrar).
Floté un poco por allí, traspasando paredes y demás, invisible todavía para no llamar la atención de esta especie de ancestros míos, es decir, seres como ustedes, hasta que me tocara hacerlo (llamar la atención). Se ve que mis unos y ceros no se habían restablecido del todo del tránsito desde donde fuera que vengo yo, pues sin querer, de repente, cuando el evento estaba presto a ser inaugurado, por lo que me pareció, sufrí una bajada de corchos cayendo con tan, buena, he de decir, fortuna, dentro del cuerpo de una señora mayor que estaba de pie sobre unos tablones formadores de algo así como una tarima flotante, denominación que me da un poco de risa, eructando a un micrófono y poniendo cara rara. Lo de la cara rara me vino bien por eso de la transcorporización cuyo mecanismo activé nada más percatarme de hacia donde me dirigía mi caída.
“Seres y seras,” comencé, con la voz y todos los torpes gestos de la ya totalmente mimetizada en mí señora, “aquí falta alguien”.
Murmullos, chiflidos, algún pedo y ruidos varios cruzaron el eco de mis palabras. Los pedos venían de detrás de mí, y también el resto de los sonidos, de parte de los que identifiqué enseguida como bloggers invitados. Aparte de que no podían venir de nadie más pues no había nadie más que un par de bedeles, que vete tú a saber lo que se supone que hacen, rascándose sus partes en las esquinas de la sala, equilátera o no. Bueno, sí que había alguien más. Un tipo friolero que se calentaba con una gorra y orejeras la cabeza, y con un plumífero el torso, y toqueteaba algo en un tipo de mesa. Vamos, lo que ustedes creo que llaman DJ o encargado de poner música, pero música no había, al menos no lo que yo ni nadie de donde sea llamaría música. Da igual.
Me di la vuelta dispuesto a hacer justica al fin a una voz única e imperecedera, como hemos captado al fin en el futuro tiempo y espacio, y que es la de: Leo del Mar.
Miré a la vez a los ojos de todos, pero de todos los bloggers invitados y los...

Desperté. Y al momento de adquirir conciencia de dónde estaba caí en la cuenta de que aún queda una semana para el encuentro interestelar bloguero para el cual no estoy invitado, ¡cagüenmimantu!

El coloquio de los perros 27

Pinchando sobre la imagen de abajo accederán al índice de una nueva entrega desinteresada de la revista cultural El coloquio de los perros. Digo cultural pues desde luego que no sólo de literatura vive el homo informaticus; y allí están para refrendarlo las secciones La música y las fieras, Un chien andalou e Ideafix.
Van 27 números. 10 años. Así. Por la cara. Por gusto. Por guapos y guapas. Porque se lo merecen.
Leo del Mar, como viene siendo habitual, aporta su granito de arena con una traducción. En este caso se trata de la en siniestras circunstancias fallecida, es decir, muerta, Renate Neumann.
Hay de todo en ECDLP, como en botica. Poemas recomendables como los de Andrés Malpaso y Lola Schutz. También hay relatos. Destacaría la entrevista que le hace Diego Sánchez Aguilar a Manuel Vilas, el memorándum de Alejandro Hermosilla sobre Lawrence Davies, interesantísimo no sólo desde el punto de vista mitómano y, especialmente, un buenísimo (en el sentido de bueno) mini ensayo de José Óscar López del que solamente (no) diré, ¿quién vive en la piña debajo del mar?


Nota del notas:
Dos de los nombrados en el texto de arriba son amigos de Leo del Mar en Facebook.
¿Qué pasa con el resto de los miles, y miles, de lectores de este blog? ¿Acaso pasan de Leo también en Facebook, bloggers de ful? No les vale con prescindir de él para el encuentro interestelar bloguero a celebrar en, ojo, GIJÓN, que también le hacen el vacío en Facebook, ¿eh?
Oh, mon dieu, c'est incroyable: Leo del Mar c'est le vrai artiste maudit! 
Voy a seguir masturbándole un rato, lo necesita.

Una aclaración (in)necesaria de cuando murió Guru

We all must meet our moment of truth.
Guru
Guru no morirá.
Guru me acompañó casi exactamente 20 años durante esta vida que llevo y me niego a afirmar que por el simple hecho de haber espirado haya dejado de existir. 
De hecho, sigo oyéndole y he querido que en mi blog perviva su música con Premier, rindiéndole homenaje colgando varios videos de Gang Starr.
Ya en este mismo combo al final de los ochenta fusionó de manera notable jazz e hip hop como se puede comprobar en la banda sonora de Mo' Better Blues de Spike Lee (¿alguien se acuerda de aquel programa de la 2 de TVE, Rápido, de cuya memoria traída extraigo este dato?), y con la posterior aparición de sus Jazzmattaz (imprescindible los dos primeros volúmenes) incluso para quienes no sienten como algo propio el hip hop, Guru debió ganarse el cielo.
Está claro que no lloré ni nada por el estilo cuando leí la noticia de su muerte, incluso tardé bastante en enterarme de ella por mi temporal desconexión a internet y la no aparición de esa noticia en los diarios que leo habitualmente. Su vida fuera de su arte, o cómo él decía, forma de intelecto, cuyos símbolos son la cadena y la estrella, me interesa bien poco porque no lo traté ni parece que haya ido por ahí matando a raperillos del tres al cuarto, o sí, de otra manera, aunque entiendo que ciertas mentes no sean capaces de disociar la separación entre lo que uno es y lo que uno hace.
En general, varias corrientes de música contemporánea han sido importantes para mí, o mejor dicho ciertos grupos de esas corrientes, que no tengo tantas ínfulas enciclopédicas, pero el hip hop en particular porque lo había visto casi nacer, crecer y desarrollarse como me ocurrió con mi hermano, así como el baloncesto y en cierta manera la literatura fueron muy importantes en mis reinicios en este país en cuya lengua apenas me desenvolvía. 
Y paro aquí que estoy intentando no volverme demasiado personal, pero eso es algo imposible cuando hablo de que llegué con quince años a un sitio que comparado con el otro del que provenía parecía, o directamente era, un sitio retrasado del mundo que yo conocía. Ya digo, el hip hop (por entonces, Public Enemy, De La Soul o los mismos Gang Starr y luego Cypress Hill, y Dre, Snoop y todo el G-Funk, etc.), los libros que leía para aprender el idioma y el ba-lon-ces-to (la gente que no ha jugado al baloncesto no es capaz de entender lo que significó para tantos el campeonato del mundo alcanzado en 2006 ni lo que significa para nosotros que uno de los nuestros sea tan grande en la NBA, y no lo voy a explicar ni hoy ni aquí) fueron los pilares sobre los que evitaba la enajenación en la que paradójicamente no hacía más que sumarme más y más por mis propios aficiones y natural carácter retraído. 
La distancia con la que me veía a mí mismo respecto a lo que me rodeaba aumentaría a posteriori en volandas de otros tipos de distintos lenitivos a los que el tipo del que hablo se aficionó sin remisión. 
Pack it up, pack it in, let me begin... No, no: paro ya. No teman. He aprendido a mirar con perspectiva y no me pierdo en busca del tiempo perdido por el camino de Swann que he leído estas noches en que he estado acostándome temprano y es una gran obra. 
El autor de Basketball Diaries, Jim Carroll, para quien las drogas también, más que la música, la literatura o el baloncesto, fueron mucho más decisivas, murió a su vez hace unos meses pero de ese tipo no supe nada hasta que vi la película protagonizada por Di Caprio (Leo) y nunca tuvo el peso que tuvieron en mí Guru y Primo, y de ahí que no le escribiera algo parecido a esto que pretende ser un memorándum del seudónimo de Keith Elam y su significado personal en esta vuelta, de tuerca, al Espirador ecléctico.
Aunque te pese, allá dónde estés, Guru, NWA, quienes sospecho no hacían buenas migas contigo, berreaban aquello de real niggaz don't die, y ese cuento, amigo Guru, se te va a aplicar a ti.
En fin, al Kase-O style, mi joven corazón ardiente aún quiere ver mundo y tú ,Guru, que me mostraste tanto, descansa en paz y perdonen la parrafada personal y un poco cursi pero este es mi blog, no sé si me explico, aunque Reo del Mal me dice que él también firma este artículo.
Ah, y un saludo a los del Partido Seudalisto, a los del Partido Predemocrático y al resto de políticos. Le están riendo muy bien las gracias a sus jefes que, por si alguien no se ha enterado, no somos nosotros.
Y otro saludo a mi madre que no lee esto, ni nada. El blog continuará.
Intelligent, but not yet equivalent.
KRS-One
Especie de coda del autor:
Publico esta entrada el 18 de octubre del 2010 aunque se escribiera el 26 de mayo 2010 porque, sinceramente, me daba un poco de vergüenza lo escrito por parecerme demasiado personal, ya ven.


Lo peor de Oviedo son las cagadas de perro en los parques de Oviedo (Reo del Mal habla sobre lo peor de Oviedo)


a las 6 de la mañana me levantaba
a las 7 de la mañana ya vestía mi ropa de trabajo
de un color tipo butano y me metía en una furgoneta
con otros 3 tipos que también iban de butano

a esa hora salíamos de una nave a las afueras de
oviedo para irnos a oviedo o a otros pueblos de oviedo

como muy tarde a las 7 y media comenzábamos a segar
o a desbrozar o a hacer las otras labores propias de un jardinero
de una empresa subcontratada por el ayuntamiento de oviedo

a las diez y media íbamos a comer el pincho
aprovechaba esa pausa para leer un periódico, o dos
después seguíamos con lo que fuera que nos hubiera tocado hacer
hasta las dos y media, hora en la que recogíamos los bártulos
para ir de nuevo en la misma furgoneta hacia la misma nave

esto se repitió de lunes a viernes, exceptuando festivos, durante seis meses
al término de esos seis meses no me renovaron el contrato
esto es, en verdad, lo peor que puedo decir de oviedo

la empresa, cómo no, era de gijón

Hoy: Actividades huelguistas con Leo al son en cursiva de MGMT

Qué alegría/ salir casi a mediodía/ por Cimavilla en día/ de huelga general nacional y ver que no hay ningún negocio abierto. I'm Feelin rough, I'm Feelin raw, I'm in the prime of my life. Que los dos quioscos de la calle inferior a la mía/, que entre los dos no deben vender más de cien euros al día/, estén cerrados y no vendan esa prensa vendida/. Let's make some music, make some money, find some models for wives. Bajar luego hacia Pelayo (una estatua, fuente) por la plaza del Marqués y ver que la cosa sigue igual, sin panaderías/ abiertas, ni cafeterías/, sin otro quiosco; I'll move to Paris, shoot some heroin and fuck with the stars torcer hacia el muelle y comprobar que ni la administración de lotería/ vende las únicas ilusiones que le quedan a la mayoría/ de la gente. You man, the island and the cocaine and the elegant cars. Encaminarse hacia la calle Corrida/ y confirmar que la farmacía/ y la heladería/ al comienzo de ese trayecto así como la droguería/ y la tienda de comestibles han secundado el paro. This is our decision, to live fast and die young. Meterse de lleno en la propía/ calle Corrida/ y contemplar atónito como la librería// La Casa Del Libro está abierta. 
We've got the vision, now let's have some fun. Acercarse a los distintos escaparates de ese comercio y otear allí sucesivamente libros de Pérez Reverte, Menéndez Salmón, algún maldito francés y contestatari@s varios puestos a la venta por los mercaderes de sus mercancías hasta en un día sagrado como hoy, 29-S. ¡Oh, Duchamp, cuánta razón! Yeah it's overwhelming, but what else can we do? Get jobs in offices and wake up for the morning commute? Alejarse de allí con el pecho henchido bajo la camiseta de Marc Ecko adquirida en rebajas que reza 'True rebels always walk alone' por la satisfacción del deber cumplido, y la garganta aclarada, plasmado en esas vidrieras repetidas veces en forma de sustanciosos lapos de tono verde oscuro. Forget about our mothers and our friends. We were fated to pretend, to pretend. We're fated to pretend, to pretend. Continuar la marcha Corrida arriba y nada, ni un negocio abierto a casi medio día, no hay ni manteros a la vista. Llegar a la plaza del 6 de agosto, sin interés en saber qué efeméride celebra, y sentarse en un banco y más que ver, oír, al primer ser que realiza algo parecido a trabajar: un gitano balcánico de esos que no tienen sitio en Francia tocando en su saxo bajo un standard hispánico, ese que diría en su estribillo vocal “ay, ay, yai, yai, canta y no llores”. Si bien reconocer que es cierto que ofrecer su arte gratuitamente no es trabajar, el hombre ni siquiera exige dinero a cambio, únicamente la voluntad, si es que aún quedara de eso, y asi está bien y así debe ser y será I'll miss the playgrounds and the animals and digging up worms. I'll miss the comfort of my mother and the weight of the world. Encontrarse en la plaza allí sentado rodeado de paseantes y distinguir entre un grupo de gente que dobla la esquina, que acaba dirigiendo los pasos del viandante a la plaza de Begoña, a un viejo amigo de los tiempos del baloncesto convertido en sindicalista dando ejemplo. No saludarlo a lo lejos por no interferir en sus nobles menesteres y liarse un cigarrillo Pueblo porque el mundo está casi bien. I'll miss my sister, miss my father, miss my dog and my home. Oír pocos instantes después aplausos y vítores, y poder aseverar tras desplazarse hasta el lugar de procedencia de esa exclamación de voluntad popular que los responsables del Alimerka de la calle Los Moros cierran ese supermercado por la presión, entre otros, de cierto amigo de otros tiempos, de otras pelotas, con quien fundirse en un efusivo abrazo al momento es un placer. Yeah, I'll miss the boredom and the freedom and the time spent alone. Ni un ligero cruce verbal entre la adolescente novia heavy de un heavy también adolescente y un piquete femenino, porque los primeros querían entrar al supermercado a por unas birras, empañan el disfrute de esa victoria. But there is really nothing, nothing we can do. Love must be forgotten. Life can always start up anew. Para luego de volver sobre los pasos con el fin de emprender el triunfal regreso por Corrida, la mayor arteria comercial de Gijón, padecer alguna zozobra por abrir sus puertas Zara a manos del pibón del día the models will have children, we'll get a divorce y desplegar unas gentes muy morenas dignas del día sin una sola nube (comprobar después si hubo algún aviso por parte del dios de la meteorología asturiana si también iba a la huelga o no, ya que ahora por la tarde llueve como siempre) sus mantas llenas de música e imágenes pirateadas we'll find some more models, everything must run its course y poco después hasta cruzarse con el propio Menéndez Salmón empujando un carricoche. Tener fuerza suficiente después de las ofensas como para variar el natural regreso a casa y no enfilar el paseo del muelle si no doblar por San Antonio al finalizar Corrida y llevarse un alegrón tremendo pues el Sporting de Gijón apoya el llamamiento a la huelga general a través del cierre de su tienda oficial sita en la propia calle de San Antonio. Y ese hecho vigorizar los ánimos lo suficiente para poder afirmar con satisfacción que un poco más adelante su wifitería habitual también permanece cerrada. Y aún tener tiempo para dirigirse a la plaza mayor y participar activamente en una concentración de (CNT no sé dónde andaba) ce ce o o, como diría aquel innombrable presentador de telediarios. Y sí decir, ha sido un buen día. Hasta la peluquera de uno mismo no abrió. Bueno debe ser estar orgulloso, un poco, a veces. We'll choke on our vomit and that will be the end. We were fated to pretend, to pretend (x2). Y qué decir de la solidaridad de algún vecino que sigue permitiendo acceder al que suscribe a su red wi-fi y poder publicar gracias a ello esta entrada que finaliza con la canción que ahora también ustedes pueden disfrutar. I said yeah, yeah, yeah...

Renuevos tiempos

El tiempo que me tira de la manga.
Luis Miguel Rabanal.

Vuelta al azul, tirando a gris, asturiano y al verde de la Guardia Civil que le dio el alto antes de entrar en Gijón. Gijón.
Con la perilla de Coque Malla en la cara y un nuevo corte de pelo lo único destacable que logró en su primer día, y quizá en muchos años, fue rozarle la oreja con disimulo a un niño cuando lo sobrepasaba en una céntrica calle.
Sonrió al suelo ese niño con los ojos cerrados buscando dentro de sí a quien le acarició. Cómo se maravilló él de que aparentemente no todo esté ya perdido. Luego Santiago Carrillo en la tele.
Quince folios curriculares ha entregado hoy. Sigue siendo un gran escritor.
Hace un rato que hay una pareja sentada enfrente de donde escribe. Jóvenes, 22, veinticuatro años, medianamente guapos. Toda la vida por delante. Todavía no se han dirigido la palabra.
Gijón es una ciudad hermosa. Probablemente sea una de las ciudades españolas donde más aseos públicos por habitante haya, y donde más gente mea en la calle. En Cimavilla (Gijón) se mea mucho en la calle. Él vive, y mea, en Cimavilla.
David González vive en Cimavilla y ha pedido en su blog que se dé cancha a La manera de recogerse el pelo. Generación blogger, y como buen vecino que es cumple con esto.
Ha pasado una niña ante esta mesa y uno de los dos ha intentado sonreír al otro.
Me he perdido cuál de ambos ha sido.
Hoy también habrá fútbol. Se siente de tal manera que permitiría que le llamaran Leandro Meandro
Igual que la parejita de enfrente, que sigue sin hablarse (a ella le tiemblan los ojos, a él él no lo ve), hoy creo que la vida es un poco triste. Pero está en Gijón.
Los dos se han ido.
Sigo en,
sigue (en),
Gijón.
En Gijón, casi con seguridad,
las llamas
.
Luis Miguel Rabanal & Leo del Mar

Siempre hay lugar para el punk en el comercio

Copiado y pegado desde elcomerciodigital.com

José Cezón, Gijón
03/12/2009

El punk nunca murió gracias a personajes como Jello Biafra, el inefable fundador de los Dead Kennedys, la histórica banda de hardcore surgida a finales de los años 70 en San Francisco, y que importó el movimiento punk británico a los EE UU, donde ya estaban los Ramones. Eric Boucher, el verdadero nombre de este provocador irreverente de Colorado, actuará el martes por primera vez en Asturias (Albéniz, 21 horas) con su nueva formación, Guantanamo School of Medicine y un disco bajo el brazo.

La banda la integran los guitarristas Ralph Spight (Victims Family, Freak Accident, Hellworms) y Kimo Ball (Freak Accident, Carneyball Johnson, Mol Triffid, Griddle), el batería Jon Weiss (Sharkbait, Horsey) y el bajista Andrew Weiss (Rollins Band, Ween, Butthole Surfers). Este último reemplazó a Billy Gould (Faith No More). El grupo presenta su primer disco 'The audacity of hype'(Alternative Tentacles Records), producido por Biafra y mezclado en Frisco por la leyenda del hip hop Matt Kelley (Hieroglyphics,Tupac, Digital Underground,Victims Family).

Cuentan que el sonido de la banda conserva parte del estilo caótico y descerebrado de los autores de 'Kill the poor', pero con punk estilo Detroit, guitarras atronadoras, percusiones metaleras y locuras industriales. En cuanto a la temática, las canciones ponen patas arriba a la sociedad y la política estadounidense, con denuncia de la impunidad policial o del falso cambio que para él representa la era Obama.

Música como arma política

Biafra nunca ha ocultado su interés en utilizar la música como arma política y de combate. Los nombres de sus bandas hablan por sí solos de la personalidad de este músico, que llegó a presentarse como candidato a la Alcaldía de San Francisco y que detesta al gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. Su eslogan de campaña era 'Siempre hay lugar para Jello' y pretendía ridiculizar el proceso electoral, con propuestas como vestir de payaso a los banqueros y ejecutivos, o que los policías fueran elegidos por los vecinos. Quedó el cuarto clasificado.

También protagonizó sonados ataques contra la industria musical y los artistas dinosaurio. No menos famoso fue su enfrentamiento con el grupo punk escocés The Exploited, a quien reprochó en público su simpatía hacia un partido ultraderechista inglés. La réplica llegó con dos canciones 'I hate you' y 'Fuck the USA', dedicadas a Biafra y Dead Kennedys, respectivamente. Genio y figura hasta la sepultura.

Actividades culturales con Leo

Hoy:

Conferencia de Edgar Borges sobre Edgar A. Poe (crónica)

Al despertar sentí apetencia de un café, cosa rara en mí. Como no hay café en casa salí a la calle a tomarme uno. Volví al momento porque no hacía tiempo para andar en calzoncillos por la calle.
Me vestí pues al estilo, que me caracteriza estéticamente, cool, término de denominación que si no fuera un anacronismo para mí, ya que llevo empleando este palabra más de veinte años, usaría mucho más a menudo. Y otra vez a la lluvia en la oscuridad de la urbe.
En mi cafetería gay preferida donde el periódico que leí, tras rellenar el autodefinido del mismo, que completé, salvo por una lastimera palabra esquinada que buscaba un sinónimo de 'regule' y a mí me quedó en R E _ LE (no andaba muy fino, recién despertado a las siete de la tarde de un martes no festivo no follado es normal, ¡perdónenme!), informaban acerca de una conferencia sobre Edgar que iba a dar Edgar a dos pasos de donde me encontraba, y que me pareció atrayente ya sólo por su título: 'Nunca más señor Poe. El fin de los malditos'. Y a salto de mata hay que ir.
El problema se presentó de repente porque no restaba tiempo, ya eran casi las siete y media que era cuando comenzaba aquello, ni para pagar el café con leche descafeinado (es que el café café no me gusta mucho mucho) de sobre con la leche desnatada templada y sacarina que había consumido.
Levanteme, chisté al camarero, le guiñé un ojo y ya girándome hacia la puerta me bajé los pantalones un poco más allá de la hucha, sin vergüenza, porque la depilación masculina está ya gracias a Dios de capa caída, e hice girar mi muñeca izquierda, señalándolo, al camarero, con el índice extendido, en contra del sentido de las agujas del reloj, si se viera de frente, óptica desde la cual él miraba (mi culo o el dedo, no lo sé).
Salí corriendo hacia el Antiguo Instituto no sin desaprovechar la ocasión de realizar mi buena acción del día (Zipi y Zape son una gran influencia literaria o no para mí) ayudando a mi colega Ben Alí a putear un poco a la SGAE adquiriendo una copia más de la Iberia de Albéniz interpretada, a medio acabar por el repentino fallecimiento de Francisco Guerrero, por la Orquesta Sinfónica de Galicia (han de saber que en Gijón hay mucha competencia en el gremio de Ben, y la especialización resulta perentoria). Tuve tiempo a su vez de mostrarme contestatario quemando una papelera en mi camino al Antinsti (por Antiguo Instituto).
Yo soy así, completo, es que lo tengo todo, soy un buen partido, joder. Por qué no me hacéis caso (+), mujeres de mal vivir, que sois todas, ay, con ser tenéis bastante, ya, y por eso nueve de cada diez de los asistentes, unos treinta en la sala de conferencias, eran, ya voy entendiendo mejor, mujer. Y de cincuenta tacos para arriba, todas, la plena representación sociológica del espectro de lectores de este país que se llama, hmmm, no sé, ¿cómo se llama tu país, Manuel? Si es que me hacen perder los estribos hasta de mis propios textos. Joder ya, hombre.
Me senté en la tercera fila sin nadie delante, y creo que ya supondrán que las de atrás no venían conmigo (paráfrasis homenaje a Vicente Muñoz Álvarez, que parece que tenga que explicarlo todo).
Escuché.
Conferencia del escritor (síntesis):

1.Forma:
técnica bivocal autorreferencial interpretativa,
amenidad y viveza en la narración expositiva de la ponencia
                                        
                                                  Valoración: notable alto. No puntúo mejor por envidia


                                                  
2. Contenido:
Partiendo del simbolismo de 'El cuervo' Edgar Borges dialoga
con un álter ego homónimo idealista con aspiraciones de escritor
con el fin de denunciar la fagocitación del arte por la industria
(en una lectura más personal y arriesgada yo osaría afirmar que
arte e industria, valga mercado, siempre formarán oxímoron,
en cualquier presupuesto)                                               

         Valoración: ídem anterior


                                              
3. Repercusiones (esto aquí es un ejemplo de false friend ):
tres, dos de ellas insustanciales (preguntaban, dos señoras,
por ejemplo, por la  bipolaridad del bicentenario autor),
la última no, que para algo el turno fue mío que me sirvió para
interrogar a Borges sobre si internet no podría servir como
plataforma desde la cual la intelectualidad apuntara al estupidismo
                                                      
                                                                    Valoración: insuficiente [sin culpa por parte del ponente, cuyas
                                                                    respuestas correspondieron ampliamente, salvo quizá en el
                                                                    último caso, ja y ja (léanlo como si fuera en alemán y verán qué
                                                                    diferencia), a lo cuestionado]


Ya finalizado el turno de preguntas se dio por concluida la conferencia con una amplia ovación, la segunda, y yo me disponía a interpelar al segundo Borges que conozco para entregarle una tarjeta de miembro honorario de ESPIRADOR ECLÉCTICO cuando una señora, la que había preguntado, en segundo lugar, a Borges por la bipolaridad de Poe, qué casualidad, me pregunta a mí, ya leerán ahora mismito cómo quien está obcecado en lo superficial está obcecado en lo superficial, si escribo. Si Leo del Mar escribe, preguntó.
Miren, les juro que soy bastante buena persona pero..., bueno, sigo. No contesto, contesto no quiero decir con esto, mierda, me he liado. Que no escribo, coño, le dije, coño.
Es que me había parecido por tu pregunta, y tal, ella dice, yo sí escribo, ella dice, he publicado en internet en XXX y la revista XXX me ha publicado una versión del relato 'El faro' que no terminó Poe, ella dice, y en fasbu y mispás (transcribo literalmente lo oído, ojo) también escribo, siguió, y ahora voy a mandar una novela a concurso y y y ... acabó queriendo invitarme a un café.
Verán, Leo del Mar ni escribe ni concursa pero su no seudónimo sí, fracasando seguramente tanto en el próximo Premio Asturias Joven de Poesía como en el de Narrativa, en los de este año 2009, sí (metiendo presión nene, di que sí. Fdo: Reo del Mal. Lo llamo presión en negativo, Reo. Ah, me lo apunto. Mejor no. Vale.).
A ver, a ver, que aquí está pasando algo raro.
Me parece que está hablando El Mismísimo.
Deus ex machina.
El demiurgo en persona.
Yo, leo, creo, (sí, sí, sí, atención a todos, es él, la minúscula) y escribo para la posteridad, como Bandini, y la mía comienza en 2038, que es cuando caduca esta licencia de Blogger.
-Oh, no, otro engaño. Ya sabía yo que tú no escribes como él.
-Es que ya han soltado a Jorge de Villabona, ¿o qué? Lo parece, macho. Aquí, saboteando. (Disimulo)
A lo que iba.
La señora, tras soportar mi negativa con carcajada en ristre incluida, creyó (bien) que me estaba riendo en su cara y no se le ocurrió a la muy bruja otra cosa que despedirme con un "Je te maudis".
Pero es que esta tía era muy fea (y mayor), lo juro.
Y además no tomo café.



Nota de los autores:
Este texto va dedicado a un tal Juan, que tuvo la desfachatez de confesar hoy vía e-mail que no había leído ningún texto publicado por Leo del Mar, aparte de una traducción e e-mails (lo de la cacofonía paso, en serio, paso de explicarlo).

Gijojón

¿Y lo que mola Gijón, qué? No sabéis lo que mola.
Lo suyo es quedar con un poeta, unas cañas y a comer.
Te comes lo que te pongan, que es mucho, y mayormente: bien, y barato, dada la circunstancia comparativa con lo que te suelen cobrar por un poemario; y bebes un vino, dos, tres, etc., Oportuno, en ese caso, con mucha gaseosa (La Casera, la mejor). Dejas que el poeta hable de un clásico contemporáneo como... Rogeliobuno, por ejemplo, y cuando te percatas, ya estás en un bar recién abierto para la sesión vespertino-nocturna pidiendo el tercer chupito de hierbas.
Y aparece la chica, por no llamarla señora solterona, histérica (y los de antaño saben lo que eso significa), con buen cuerpo a pesar de los 45 años que le marcan las patas de gallo y que ha venido a decirte que, tras pedirse un café solo sin aditivos, tiene los derechos sobre Moonwalker.
Yo no miento.
Que tiene los derechos sobre el baile de Michael Jackson, no la película ni la canción, nada de esas mierdas, que ese ente le dedicó la canción Remember the time y que el año pasado cuando Michael aka Moonwalker estuvo en Gijón como todo el mundo supio (me permito el localismo) le ofreció irse con él al país de Nunca Jamás, y no a hacer de esfinge precisamente, puesto que muchas cosas que él aprendió en su etapa más lésbica se lo había enseñado ella hace 17 años cuando MJ estuvo en GI John por primera vez.
Que si teníamos 600 euros sueltos para financiarle una expedición a la City financiera (London, punks) para hablar con abogados y tal.
La remitimos, el poeta y yo, a Luis Alberto de Cuenca y más tal, que suele apoyar causas perdidas con mucho ímpetu. También la SGAE entró dentro de las recomendaciones, y, aunque yo había pensado en darle el número de Miguel Bosé, que quedó encantado con mi polla (y culo) cuando la probó, no se lo di finalmente, Santas Pascuas.
Gijón mola. ¿Que no?

Noche de encuentros

Terminó la tarde tras dos películas peores imposibles y comenzó la noche con tres conciertos de tres tristes bandas asturianas de jovenzuelos; algún bajista sonaba como Hooky, que conste. La media de edad de músicos y asistentes es de unos catorce o quince años menor a la mía. Me importa un pepino. Me animo, aún así o a pesar de así, tras tres Mahou cinco estrellas. Es un decir lo de animarme. Quiero emborracharme, fiesta, equis, triple equis a poder ser (todo son piernas depiladas en faldas y hot pants azules con lazos rosados en esta noche, werthianamente también muchas camisetas amarillas en los hombres). Llamo a Pee Wee sin respuesta; el otro currando, mis grandes nuevas amistades lejos, muy lejos. Nadie más. Qué poca gente trato en Gijón. Ni eso que llamaba 'mi amor' está. Estará de fiesta y muy lejos de mi, de aquí, de todos.
Me acuerdo de David G., de los bares que suele frecuentar y voy. Con suerte, si lo encuentro, puedo decirle que tengo traducidos tres o cuatro poemas más de Loser al alemán y después nos iríamos de fiesta a pasarlo en grande porque sí, porque somos de Gijón, porque el es más poeta que yo, porque estamos vivos y es de noche o por lo que sea.
En el primero, el XIZ, no tengo suerte. David G. no está. Un pintor bohemio me tira los trastos para compensar. Echo tres euros a una máquina tragaperras. Juego al Trivial Pursuit. Logro el récord en la última partida. Aún puede ser mi noche y eso que tuve que cambiar a A.K. (August Kuentzmann) Damm, la cerveza que sacó la casa Damm por sus ciento veinticinco años.
Doscientos sesenta años cumpliría Göthe hoy viernes veintiocho de agosto dos mil nueve, porque le fueron propicios los astros, decía.
Werther por ahí andaría en el Wirrwarr que fue el Sturm und Drang dirigido contra el tedio vital que suponía la novela de por entonces en los reinos, principados y palatinados germanos y que me recuerda a la de la España de hoy en día.
Ayer leí las desventuras del joven Werther, lo siento, ya que yo, como Göthe, tras probar el corte, él probó la corte, ahora quiero probar el ejército y así sucesivamente. Ahora caerán.
Ayer también leí Reza lo que sepas de David G. (Eclipsados, 2006), al que ya busco en otro de sus habituales bares, el 4.70. Tampoco. Ni pido nada (siempre pensé que algo pega más). Trato de acordarme de más sitios por donde para David G. pero sólo me doy cuenta de lo solo que estoy, porque quiero en última instancia, o eso me inculco, pero solo al fin y al cabo, y triste, ya ven qué cosas.
Decido irme a casa a llorarle por el prepucio que no tengo a un blog argentino recién descubierto (pregúntenle a mis chicas por el motivo de esta nueva fijación) y subo la cuesta de la Colegiata que no me lleva a tu casa sino a la mía, donde lo más estúpido que ha ocurrido recientemente es esto, cuando diviso Escocia, el bar, al final de esta primera cuesta de Cimavilla.
Chanca será mi salvación como otras noches en que como en esta iba tocado, estará allí currando, de buen rollo con todo el mundo, sirviendo copas, sirviendo humanidad y lo que haga falta. Entro al bar y me doy cuenta de lo borracho que estoy cuando veo a un maromo con gafas y sin gracia y a un par de camareras sosainas tras la barra del último bar de copas donde me encontré con Chanca, que por si no quieren pinchar en el enlace se lo ahorro con esto: murió en abril, el mes más cruel, pasado, y no por propia voluntad, amigo Werther.
Un rosario me apetece ahora (no confundir con rosarino, amiga de la plata) y hacia esa calle de Cimata me encamino. No sé si el TNT, donde descubrí mediante voces como de ultratumba a Los Suaves hace más de tres lustros, seguirá abierto. Ni me molesto.
Me repite el grasiento Döner Kebap, al nivel de los de Berlín, que zampé entre concierto y concierto hace un par de horas mientras recorro Rosario (la calle de Cimadevilla no la ciudad de Argentina) y en una de estas semiarcadas recuerdo a mi primo. Que digo primo, hermano, que trabaja en el Habana (otro bar, claro) y me apetece verlo. Una cara conocida, apreciada, de un ser que adoro y al que conozco desde que nació. Al que cambié pañales y convertí en zurdo de pierna a la fuerza. A ese quiero ver ahora para que me ayude, para que me diga que la mierda la llevamos todos dentro pero que hay papel, joder. ¡Coño ya, Werther!
No me percato de más y más piernas depiladas mientras cruzo la Plaza de la Corrada (pinchen y recuerden a Blanca Romero en esta plaza) hacia Olavarría y en un rodeo, para bajar la cuesta del Cholo del tirón, como si yo mismo fuera la lava incandescente de amor fraternal que baja del volcán hacia los aposentos de los hombres, comienzo a descender, tras doblar la esquina de El Planeta (un restaurante, para variar), el afamado sitio de recreo vespertino de tantos gijoneses en épocas no lluviosas. Al tercer paso he pisado, y roto, un vaso vacío y desamparado, al quinto casi caigo al resbalar sobre restos de sidra. Tres pasos más abajo, la entrada al Habana ya se ve desde arriba de la cuesta, observo como mi primo, mi hermano, con el dedo índice levantado recrimina, vete a saber qué, a un paisanón visiblemente borracho y de exagerados aspavientos. Intento arrancar, no fuera a ser que la cosa vaya a mayores, pero caigo, culpa a medias de mi embriaguez y de la del suelo. Según me levanto, nadie percibió mi ridículo, pues la gente, abundante, presta atención a las crecientes voces que se dan más abajo al pie de la cuesta, a la entrada del bar, e intento reemprender la marcha, veo como otro forzudo individuo, vestido al igual que mi familiar de negro riguroso y sin lugar a dudas compañero de mi primo, o hermano, sale por algún lado y encaja un directo digno de Kid Guadalupe en toda la cara del paisanón que se desploma del golpe mas no de golpe. Cae hacia atrás y los lados, ya digo, despacito y queda tendido sobre la carretera tras golpearse la cabeza con un coche que en esos momentos pasaba por ahí.
Doy media vuelta, apresuro el camino a casa, abro una bolsita blanca y escribo esto.
Ahora, creo que llueve. Aquí siempre es invierno (escuchar abajo) y hace viento (más abajo).




Lo que no escribí el viernes pasado (actividades culturales)

En otros tiempos las islas de posibilidades que hubiera hundido en mí el tener enfrente a Nacho Vigalondo (bien, gracias, salao) y Joaquín Reyes (gracias a Dios aún quedan gentes de provincias) escoltando a Jordi Costa mientras este último se pone voluntariamente en evidencia, ignoro si con ironía, tratando de justificar, teorizando, la risible acuñación de un nuevo término con prefijo antiguo modernizado (a saber: post-humor; alter titulum: “Lo que faltaba”. Sisplau Don Jordi, sisplau) que como dijo una asistente en el turno de preguntas no tiene mucho de nuevo una vez te tomas la molestia de, no ya de leer, bastaría con evocar, La Celestina, serían inconmensurables, pero no, parece que no estoy por la labor, y que una señora, borracha como Asturias y desquiciada como todos deberíamos estar, previa a esa mesa redonda, acompañada de su hijo adolescente (inenarrable el poema que vi en su cara cuando cruzó su mirada, justificadora de todos los parricidios del mundo, tras la espantada de su madre, con la mía), exhortara a voces a una jovenzuela alegre y vivaz cacareadora a que se callara, “¿quies parar de hablar ya, chavalina?”, le dijo, y algo similar pero peor sonante, la segunda vez, antes de abandonar airadísima la sala, provocara las risas de la audiencia, que, dadas las características públicas del invitado estrella Joaquín Reyes, supongo que fue por esa predisposición, creyó que formaba parte del espectáculo, también, en otras circunstancias anímicas de mi ser, hubiera dado para varios posts (aquí utilizo el plural de post como anglicismo para lo que llamamos entrada o aporte en el mundo internetero, que conste, esto no es un post poético, ni mucho menos), pero ya digo que no hay manera.
Estoy así como hasta la polla. ¿Será porque hace tiempo que no me la tocan?
¿O porque el puto David Carradine se ha muerto de manera tan parecida a un personaje de una ya ex-futura especie de proyecto de novela mía?
Leo Quo vadis, en serio, ¿quo vadis?

Una mañana en Gijón

Una vieja me mira desde su ventana al otro lado de la calle.
Parece interesada en mí. Debo ser lo único que capta su atención en esta extrañamente soleada mañana de febrero en Gijón.
Llevo una semana aquí y no ha llovido ni una mala gota. Apenas he atisbado alguna nube en este tiempo.
Cuando vivía aquí no paraba de llover.
De haberse criado en estas condiciones constantes Nacho Vegas no sería ahora el más grande escritor musical de este país, apostaría mis Air Force edición limitada a ello.
En fin, los tiempos, cantaban, están cambiando, los tiempos meteorológicos supongo, y con ello el resto de nosotros.
Prosigo mi escritura mañanera desde la planta alta de un café que permite contemplar la iglesia de San Pedro, el paseo de San Lorenzo y un Cantábrico manso como el puto Mar Menor. Esto ya no es lo que era.
Guajes con gorra saliendo del Santo Ángel.
Allí estudiaba ella.
Ni que fuera a salir por el portón dispuesta a que le robara un beso.
Me dice una abuela que a las faldas de San Pedro solía haber bígaros y llámpares. No veo a nadie remangado.
Por fin amainó sobre Gijón.
Yo me lo perdí.
No recuerdo haberme emborrachado con Nacho, ni haberme pegado con él, aunque todo fue posible por entonces; y es que no me recuerdo en esta ciudad.
Ya no tengo miedo.
Voy a echar a andar por Cimavilla. Espero que sea la última vez.
Ayer enterramos a mi ¿madre?