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Para ir haciéndoselo mirar

En mi inquebrantable ánimo por seguir cosechando derrotas participé hará un par de meses en cierto certamen de microficciones por segunda vez sin obtener el pase a la final a seis. Quiero creer que por gol-average desventajoso con los sí glorificados.
Presenté el escrito bajo el seudónimo del gran poeta bolivariano Lydio Trémelez en claro homenaje al excelso hábito poético-lector allende los mares.
El mencionado concurso mensual parte de una simple mecánica que consiste en escribir una prosa de un máximo de doscientas palabras a las cuales una imagen proporcionada por los responsables ha de servir como trampolín de ideas.
Se seleccionan los seis mejores textos a juicio de los encargados de esta interesante página web para que luego un escritor, o escritora, colaborador, cuyo nombre varía en cada convocatoria, dictamine el posicionamiento final.
No hay premio de ningún tipo que yo sepa más allá de la satisfacción por el reconocimiento al trabajo bien hecho.
Abajo primero la imagen que correspondía al concurso de ese mes, agosto, y luego mi texto.
Me encantaría finalizar con alguna analogía del palo Sísifo, tan recurrente, dichoso con su roca, como en la interpretación de Albert Camus, y así, que me mola, pero no me nace.









A ojos del orbe la desparasitación degeneraría el estado de las cosas.

¿Y vos por qué no sos argentino?

Hace unas semanas, desde Argentina, el portal literario conciso, Minificciones.com agregaba este blog como enlace recomendado.
Este fin de semana los popularísimos Poemas del alma, desde Argentina, hacían algo parecido.
En agradecimiento les dedico la canción del verano pasado (los más fieles la recordarán) sabiendo que con estos reconocimientos ya estoy a la altura de Enrique Vila-Matas, pero ya dije, mucho más guapo:

No ser de Jujuy es un poema

Puestos a pedir
me pido un lugar donde reirme
de todos los deseos sin cumplir
en todos los agostos mal quemados
Así pues cambia el mate por el daiquiri
mi vida no me creas a mí tan guiri
que otro argentino ya sé que ha aterrizado
nomás para alejarte otra vez de mi lado

pa, pa, paran paún
amor esto no es plan
pa, pa, pa, pa paún
que yo no puedo más

Pero
otra vez insisto
en retenerte más allá de lo previsto
por tu corazón tan sofocado
en esos amores tuyos de verano
Y es que soy un tonto por creerme
que te importa algo más que ser la reina del pete, pete

pa, pa, paran paún
amor esto no es plan
pa, pa, pa, pa paún
que yo no puedo más

Aunque quiero que sepáis una cosilla
debajo llevo una camiseta de Asprilla
y le rezo a un tal Codesal
Tampoco ganarás con él el mundial

pa, pa, paran paún
amor esto no es plan
pa, pa, pa, pa, paún
que yo no puedo más

pará pará pará pará pará
que ya no aguanto más

Pero
otra vez insisto
en retenerte más allá de lo previsto
por tu corazón tan sofocado
en esos amores tuyos de verano
Y es que soy un tonto por creerme
que te importa algo más que ser la reina del pete, pete


Bueh, bueh, bueh... gracias filántropos, más que filántropos.

En tal día una trilogía pregenésica, una triada mito-literaria, tres muestras de sátira que ni Monterroso y un pequeño parecer al coste de una entrada

Tánato llegó, vio y se fue imbatido.
Eros llegó y se fue solamente.
Adán y Eva llegarían tarde.



Sísifo solo para cuando te lee.

Las euménides escriben sobre estraza contra Orestes como tú.

Io debería alumbrar las noches a partir de 451 grados Fahrenheit.



Las ninfas lloran desconsoladas hasta formar charco.


El samurái debe penetrarse la pluma para poder dar con el ombligo del mundo.


El globo voló tan alto que nadie recordará quien sujetaba el pliego de cordel.



(Si Vila-Matas no fuera tan feo le adjudicaría a él estas criaturas o a algún meridional con cara de Kerouac. Mas no hay más as en la manga que yo.)
Vayan ustedes a sus senos de Abraham, que se está bien, calentito entre fieles.
No apostate usted que se pasa fatal.
Me pongo los cascos: Tontotontá tontotontá tontotontá...

Esto va con un guiño soberbio, sobre todo, para mis amigos argentinos de minificciones.com, tan boludos como yo.