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Una aclaración (in)necesaria de cuando murió Guru

We all must meet our moment of truth.
Guru
Guru no morirá.
Guru me acompañó casi exactamente 20 años durante esta vida que llevo y me niego a afirmar que por el simple hecho de haber espirado haya dejado de existir. 
De hecho, sigo oyéndole y he querido que en mi blog perviva su música con Premier, rindiéndole homenaje colgando varios videos de Gang Starr.
Ya en este mismo combo al final de los ochenta fusionó de manera notable jazz e hip hop como se puede comprobar en la banda sonora de Mo' Better Blues de Spike Lee (¿alguien se acuerda de aquel programa de la 2 de TVE, Rápido, de cuya memoria traída extraigo este dato?), y con la posterior aparición de sus Jazzmattaz (imprescindible los dos primeros volúmenes) incluso para quienes no sienten como algo propio el hip hop, Guru debió ganarse el cielo.
Está claro que no lloré ni nada por el estilo cuando leí la noticia de su muerte, incluso tardé bastante en enterarme de ella por mi temporal desconexión a internet y la no aparición de esa noticia en los diarios que leo habitualmente. Su vida fuera de su arte, o cómo él decía, forma de intelecto, cuyos símbolos son la cadena y la estrella, me interesa bien poco porque no lo traté ni parece que haya ido por ahí matando a raperillos del tres al cuarto, o sí, de otra manera, aunque entiendo que ciertas mentes no sean capaces de disociar la separación entre lo que uno es y lo que uno hace.
En general, varias corrientes de música contemporánea han sido importantes para mí, o mejor dicho ciertos grupos de esas corrientes, que no tengo tantas ínfulas enciclopédicas, pero el hip hop en particular porque lo había visto casi nacer, crecer y desarrollarse como me ocurrió con mi hermano, así como el baloncesto y en cierta manera la literatura fueron muy importantes en mis reinicios en este país en cuya lengua apenas me desenvolvía. 
Y paro aquí que estoy intentando no volverme demasiado personal, pero eso es algo imposible cuando hablo de que llegué con quince años a un sitio que comparado con el otro del que provenía parecía, o directamente era, un sitio retrasado del mundo que yo conocía. Ya digo, el hip hop (por entonces, Public Enemy, De La Soul o los mismos Gang Starr y luego Cypress Hill, y Dre, Snoop y todo el G-Funk, etc.), los libros que leía para aprender el idioma y el ba-lon-ces-to (la gente que no ha jugado al baloncesto no es capaz de entender lo que significó para tantos el campeonato del mundo alcanzado en 2006 ni lo que significa para nosotros que uno de los nuestros sea tan grande en la NBA, y no lo voy a explicar ni hoy ni aquí) fueron los pilares sobre los que evitaba la enajenación en la que paradójicamente no hacía más que sumarme más y más por mis propios aficiones y natural carácter retraído. 
La distancia con la que me veía a mí mismo respecto a lo que me rodeaba aumentaría a posteriori en volandas de otros tipos de distintos lenitivos a los que el tipo del que hablo se aficionó sin remisión. 
Pack it up, pack it in, let me begin... No, no: paro ya. No teman. He aprendido a mirar con perspectiva y no me pierdo en busca del tiempo perdido por el camino de Swann que he leído estas noches en que he estado acostándome temprano y es una gran obra. 
El autor de Basketball Diaries, Jim Carroll, para quien las drogas también, más que la música, la literatura o el baloncesto, fueron mucho más decisivas, murió a su vez hace unos meses pero de ese tipo no supe nada hasta que vi la película protagonizada por Di Caprio (Leo) y nunca tuvo el peso que tuvieron en mí Guru y Primo, y de ahí que no le escribiera algo parecido a esto que pretende ser un memorándum del seudónimo de Keith Elam y su significado personal en esta vuelta, de tuerca, al Espirador ecléctico.
Aunque te pese, allá dónde estés, Guru, NWA, quienes sospecho no hacían buenas migas contigo, berreaban aquello de real niggaz don't die, y ese cuento, amigo Guru, se te va a aplicar a ti.
En fin, al Kase-O style, mi joven corazón ardiente aún quiere ver mundo y tú ,Guru, que me mostraste tanto, descansa en paz y perdonen la parrafada personal y un poco cursi pero este es mi blog, no sé si me explico, aunque Reo del Mal me dice que él también firma este artículo.
Ah, y un saludo a los del Partido Seudalisto, a los del Partido Predemocrático y al resto de políticos. Le están riendo muy bien las gracias a sus jefes que, por si alguien no se ha enterado, no somos nosotros.
Y otro saludo a mi madre que no lee esto, ni nada. El blog continuará.
Intelligent, but not yet equivalent.
KRS-One
Especie de coda del autor:
Publico esta entrada el 18 de octubre del 2010 aunque se escribiera el 26 de mayo 2010 porque, sinceramente, me daba un poco de vergüenza lo escrito por parecerme demasiado personal, ya ven.


Y ahora es cuando internet se muere (la sevicia, nene, la sevicia)

D
u
e
l
e,

m
a
m
á
.

El título de esta entrada es internet pero podría ser novela sin problemas de ningún tipo

1. Una manzana Golden Retriever estática a tope hace rato en un cuenco con otras frutas.

2. Principio de artritis rítmica en el desfile de hormigas (negras) hacia el punto número uno.

3. Cantan los gorriones versos. Qué son versos.

4. La pestaña que se hunde en el abismo juguetea con el aire de la corriente general.

5. Hule, palpo el hule. Nada más que hule.

6. Podría sonar a sinfonía compuesta en el Tirolei. Es el frigorífico 3 más una estrella.

7. Virgen santísima aparece ante ti.

8. Cómo me gustaría ahora un carpaccio de ideas lenificativas sobre ese nimbo.

9. Le Privé es un club de callejuela en el que nunca he entrado. Salvo aquella vez en que yo no era yo pero iba con otro. Puede que te confundas.

10. (I can see clearly now) (the sun is shining, the weather is sweet) (sunday morning).

11. Para los terribles árboles parlantes bonachones que salen en El Señor de los Anillos de Jackson (hay gente que ha leído la versión escrita) y que tienen un nombre del cual no me acuerdo pero no por ello, por supuesto, esto significa que vaya a mover algo más que los dos dedos de siempre, aparte de que no tengo internet, soy un nuevo santo o cómo dirían en arbolero Hummmohhu.

Un abuelo jamás hace la comida que come y ahora tiene internet

Despacio miró a su derecha. Ni una palabra. A la izquierda. Gestos, sin llegar a muecas, por ese lado. A su espalda nada había. Pero enfrente...
Al mismo tiempo le preparaban la cena. Una tortilla de coliflor hinchiendo la sartén en casa. En su casa. Alguien tuvo que esforzarse de no salarla con sus lágrimas. “Es imposible con un teclado en correcto estado manipulativo cometer el error de escribir parkinson en vez de Paris' son”, pensó. “No creo que me dé tiempo a aprender inglés a estas alturas”, previó. Luego, luego en la nadación que quiere decir otro día, en los almacenes que él seguía denominando así a pesar del arcaísmo en un movimiento de manos inesperado por su rapidez cogió el libro marca Vox que quería del estante y trató de ocultarlo con creído éxito por dentro de su chaqueta. En la otra mano portaba un diccionario de sinónimos que sí estaba dispuesto a pagar. “¿Abuelo, es que no tiene intrené?” Discurrió para sí: “Mierda, haberme jugado una falta administrativa en un régimen democrático no es propio de mí.”
Enfrente: madre mía lo que había enfrente.

Por esto se inventó internet

Dios recibía bofetadas a diestro y siniestro. Sin rechistar. Cada vez había más almas allí. Venían de todos los lados -menos del África postsahariana-, de la Guerra Civil Española, de la selva del Amazonas, de los zoológicos. Paul Robeson, Pol Pot y hasta Beato Pablo Borges estaban allí. Pegando a puño cerrado, a mano abierta, cabezazos, de todo. El hijo de Lindbergh arañaba a Dios. Barbieri, el poeta, le daba coces al todopoderoso en contraste con los rabazos del caballo primero de la serie Fury, Furia, en castellano. El Infante Don Juanma mordía la tercera oreja divina. Charly Brown tiraba cáscaras de banana en ubicuo. Alguna mujer también le hacía cosas malas al que todo lo ve. Errol Flynn le ensartaba el pecho con su inconmensurable duro estilete de venas forjadas. Rimbaud, que observaba, gritaba: yo os conseguiré armas baratas. Y a-kbaremos con él, lo apoyó Federico, el realmente Grande. Shere Khan sólo rugía lo cual podría resultar peor pues aquel todo lo oye si bien sentir siente bien poco por mucho que le den pues es un hijo de puta muy duro. Ahí lo tenéis.