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Selbstbildnis

Estar parado. Quedarse quieto.
Quédate paralizado. No hagas nada.
Niégate, incluso tres veces.
Velo pasar. Solo, tú solo. Te tienes.

La reciedumbre de un delicado e histórico rigor posado. Parnassius apollo. 

Qué más. Nada más. No existes; no eres.
Alguna vez quisiste ser: lienzo.
Autorretrato (sin el paisaje de Durero).
Was sonst, amigo?

Entrada a raíz de El Coloquio de los Perros Nº 26 y otros avatares no azules


Ha visto la luz cibernética El Coloquio de los Perros Nº 26.
Muchos son los contenidos que aún me restan por leer de esta nueva entrega pero dado que este es el blog de Leo del Mar me siento en la obligación de recomendar un poema (con breve reseña biográfica supuestamente original y foto by SOMA incluidas) del propio Leo del Mar.
También enlazo una traducción del a le man en el mismo no-lugar de un par de poemas de Rosa von Praunheim perpetrada por el mismo L'eo quien como hasta hace dos días (expresión esta a interpretar en sentido literal) disponía de un montonazo de tiempo libre empleó parte de ese periodo ocioso acaecido por virtud de ciertos beneficios del Estado del bienestar en incidir en sus vicios escriturales, entre los cuales hay que englobar la traducción del último tomo de poemas del mencionado Rosa von Praunheim para el que ansía un interés editorial hasta la fecha no aparecido por el lado en que lo ha movido.

Cita ex nihilo:
" "


Nota pene:
Como este post vale por al menos tres (o eso se cree) este blog estará más días de los habituales sin nueva publicación.
Lo digo por si a alguien le importa este blog, que no digo que sea así, mas bueno.

Escritor en paro se ofrece como traductor

En esta era de ERE's el ser escribiente Leo del Mar también debe procurarse alimento, de la más abyecta y vil manera opinarán algunos, y si para ello ha de arrastrar por los suelos a cualquier prohombre de las letras hispánicas, maricón o no, lo hará sin dudar.
He ahí la causa, no más que buscando de satisfacer sus necesidades primarias, sin duda, puesto que no hay en él más afán que el imprescindible de subsistir, tras los innumerables ofrecimientos como traductor o intérprete que recibirá a partir de este momento de parte de poetas y escritores de toda índole, y /o de sus albaceas, por la que en esta bitácora Leo del Mar invalida la poética traductora germánica de Luis Cernuda, que eso del Sturm und Drang lo dejaba para otros menesteres más varoniles, con un pequeño botón, muestra de esa sin par maestría suya en el manejo de la lengua alemana, logrando acercarse tanto al espíritu como a la fuerza, virtudes exponenciales, sin duda, de los pueblos teutones, alcanzada por el poema original, en su propia versión castellanizada que aquí les ofrece.
Comenzará el lírico muerto en Tubinga, proseguirá el pobre intento de Cernuda, que, por si la opinión de este humilde escribidor que a ustedes se dirige no es suficiente también es compartida por Juan Bonilla en El Mundo, (Bonilla dice textualmente "el Cernuda de Hölderlin se parece más a Cernuda que al Hölderlin que hemos leído en otras traducciones más fiables que la del poeta sevillano" e independientemente de haber llegado a la misma conclusión por diferentes vías les recuerdo aquí por simple gusto intelectual) y, finalmente, Leo del Mar culminará esta entrada con su propia versión, hoy, desde Gijón.
Les dejo unas palabras premonitoras al respecto de esta entrada de boca del propio Leo del Mar:
"No hay de qué. De uno en uno, por favor, un poco de respeto."




An die Parzen
Nur Einen Sommer gönnt, ihr Gewaltigen!
Und einen Herbst zu reifem Gesange mir,
Daß williger mein Herz, vom süßen
Spiele gesättiget, dann mir sterbe.

Die Seele, der im Leben ihr göttlich Recht
Nicht ward, sie ruht auch drunten im Orkus nicht;
Doch ist mir einst das Heil'ge, das am
Herzen mir liegt, das Gedicht, gelungen,

Willkommen dann, o Stille der Schattenwelt!
Zufrieden bin ich, wenn auch mein Saitenspiel
Mich nicht hinab geleitet; Einmal
Lebt ich, wie Götter, und mehr bedarfs nicht.

Friedrich Hölderlin, copiado de aquí.




A las parcas
Sólo un verano me otorgáis, vosotras las poderosas;
y un otoño para dar madurez al canto,
para que mi corazón, más obediente,
del dulce juego harto se me muera.

El alma no obtuvo en vida derecho
divino, tampoco abajo descansa en el Orco;
pero si un día alcanzo lo sagrado, aquello
que es caro a mi corazón, el poema,
bien venido entonces, oh silencio del reino de las sombras.

Contento estaré, aunque mi lira
allí no me acompañe; por una vez
habré vivido como un dios, y más no hace falta.

Versión de "A las parcas": Luis Cernuda, La mejor poesía, Colección Anesa, ordenada por Héctor Yánover, Editorial Crea S.A., Buenos Aires, 1979. Datos obtenidos de aquí, que conste



A las parcas
Concedéis un solo verano, ¡violentas!
Y un otoño para madurar el canto,
Que más voluntarioso mi corazón, del dulce
juego hartado, se me muera.

El alma, que en vida su divino derecho
No tuvo, tampoco debajo en el Orco para.
Mas una vez lo sagrado, lo que
Se me apega al corazón, el poema, logrado,

Bienvenido entonces, oh, quietud del reino sombrío.
Satisfecho quedo, si bien mi lira
No me guía hacia abajo; por una vez
Viví, como los dioses, y más no se necesita.

Bleuler: Su Excelentísima Sonoridad

Ignorar lo que digan las personas y prestar atención a las voces de nuestras cabezas, las que no nos dejan dormir. He ahí la ocasión para creerse original, y estar loco.


Si lo intento en alemán la sonoridad seguro será mayor, a ver:


Was die Menschen sagen ignorieren und den Stimmen unserer Köpfe, welcher wir nicht schlafen können, Achtung schätzen.
Da die Gelegenheit sich originell zu glauben, und verrückt sein.



Me voy dando cuenta que mis mejores aportes son como el siguiente que aquí sigue y versa sobre el silencio, esto sí es sonoridad:

A oír: "La revolución no será televisada". Scott-Heron (1971)

Usted no podrá permanecer en casa, hermano.
Usted no podrá enchufar, encender y escabullirse.
Usted no podrá abandonarse al caballo y pasar,
ir a por cerveza durante los anuncios publicitarios
porque la revolución no será televisada.

La revolución no será televisada.
La revolución no le será traída por Xerox
en cuatro partes sin interrupciones comerciales.
La revolución no le mostrará imágenes de Nixon soplando un clarín
y liderando una carga de John Mitchell, el General Abrams y Spiro Agnew
para comer estómagos de cerdo confiscados de un santuario de Harlem.
La revolución no será televisada.

La revolución no le será traída por el
Schaefer Award Theatre
y no la protagonizará Natalie Woods y Steve McQueen o Bullwinkle y Julia.
La revolución no le dará sex-appeal a su boca.
La revolución no se deshará de la barba dura.
La revolución no le hará parecer cinco libras más delgado,
porque la revolución no será televisada, hermano.

No habrá ninguna imagen de usted y Willie May
empujando ese carro de la compra manzana abajo dándolo todo,
o tratando de introducir aquella tele en color en una ambulancia robada.
La NBC no será capaz de predecir al ganador a las 8:32
o informar desde 29 distritos.
La revolución no será televisada.

No habrá imágenes de puercos disparando a hermanos en la repetición instántanea.
No habrá imágenes de puercos disparando a hermanos en la repetición instantánea.
No habrá imágenes de Whitney Young siendo echado de Harlem sobre una estaca por un nuevo proceso.
No habrá cámara lenta o naturaleza muerta de Roy Wilkens dando un paseo por Watts en un mono de liberación rojo, negro y verde que él había estado guardando justo para la ocasión apropiada.

Green Acres, The Beverly Hillbillies y Hooterville Junction
no serán tan condenadamente relevantes, y las mujeres no se preocuparán
si Dick finalmente se hace a Jane en
Search for Tomorrow
porque la gente negra estará en la calle en busca de un día más brillante.
La revolución no será televisada.

No habrá destacados en las noticias de las las once
ni imágenes de mujeres liberacionistas de brazos peludos
y Jackie Onassis sonándose la nariz.
La canción principal no será escrita por Jim Webb, Francis Scott Key,
ni cantada por Glen Campbell, Tom Jones, Johnny Cash, Engelbert Humperdinck,
o Rare Earth.
La revolución no será televisada.

La revolución no volverá después de un mensaje
sobre un tornado blanco, relámpago blanco, o gente blanca.
Usted no tendrá que preocuparse de una paloma en su dormitorio,
un tigre en su tanque, o el gigante en su taza de váter.
La revolución no irá mejor con Coca.
La revolución no combatirá los gérmenes que pueden causar el mal aliento.
La revolución le pondrá en el asiento del conductor.

La revolución no será televisada, no será televisada,
no será televisada, no será televisada.
La revolución no será una reposición.
La revolución será en vivo.

Gil Scott-Heron
, "The revolution will not be televised"
(yo sólo traduzco mientras leo del mar)

En la dimensión internAZional del actual problema sentimental, o, haciendo más amigos (ya verán con el alemán), o, mi propia: Canción para ligar

Ante briosas columnas delatoras, embellecidas formas griegas, hago ignominioso juramento kafkiano: lacerador mortificante; no obstante perjuro que rápido sucumbiría toda una vislumbrada Walhalla por Yehová, zalameramente.



Versión prosaica ampliada a la vez que simplificada, para estudiantes angloparlantes del castellano (a mis lectores hispanohablantes huelga cualquier aclaración, porque además son ustedes muy inteligentes):

I mean to say that, all the beautiful and graceful women that I should meet thereabouts will be rejected stoically, though this comes to sound absurd, but nonetheless this, particularities of the sick, I, metaphorically God (no offense please), could ruin again the promised and wished paradise without doubting, cunningly, with all kinds of selfish affectations in order to my own justification. I'm quite sure this is perfectly possible to happen in the future days, but I swear that it's the last thing I need or want right now.
I just can't give any guarantees other than my poems, to my sweet, now vanishing, love.