Mostrando entradas con la etiqueta Juan Bonilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Bonilla. Mostrar todas las entradas

Todesfuge

Escribe, por medio del narrador obsesionado de El lector de Perec, Juan Bonilla en la recomendable Tanta gente sola, Seix Barral, Barcelona, 2009, página 200 y subsiguiente:
<<Lo leí una vez sin conseguir emocionarme. Lo leí por segunda vez, y el poema me hacía perderme. Traté de horadar esa muralla buscando la luz de la emoción que hizo llorar al anterior propietario del ejemplar de Je me souviens. Me obligué a saber más cosas sobre Celan, y hallé el punto por el que podía atacar la muralla para alcanzar la emoción: el holocausto. Así que vi películas sobre la tragedia judía en la Alemania nazi, leí unos cuantos libros y el cómic de Art Spiegelman, Maus. Y volví a leer el poema de Celan, y entonces sí, entonces lloré leyéndolo, y lloré luego recordándolo, y es el poema más emocionante que se haya escrito nunca,...>>
Me centraré en el núcleo, en lo más importante de este extracto, el poema referido, obviando lo también explícito a deducir del mismo texto como es la imposibilidad del individuo, sin unas condiciones, o conocimientos, previas y adquiridas, de experimentar cualquier tipo de sensación con ciertas expresiones artísticas que requieren precisamente de esas condiciones para su entero disfrute y comprensión.
El poema que no se cita es
Todesfuge, Fuga de muerte en castellano, del sí nombrado Paul Celan.
Sobre este poema se han vertido caudalosos ríos de tinta (qué expresión) y no seré yo quien aumente sus corrientes. Únicamente pido, por si alguien que leyera esto careciera de humanidad adquirida, posea simple desconocimiento acerca de lo que significó el holocausto, o más allá todavía, se dieran lectores, casos aún más difíciles de subvertir, creyentes de Ahmadineyad o de teóricos adláteres que los hay y hubo (pregúntenle en el cielo cuando lleguen a Celan por Heidegger si no), que se informen con ni siquiera estricta rigurosidad sobre lo que puede hablar este poema. Vayan corriendo espiradores, eclécticos o no, da igual, a ver
La lista de Schindler, a leer Maus como el lector de Perec de Bonilla, a teletransportarse a Auschwitz, Chelmo, Belzec, Treblinka, Sobibor o Majdanek en Polonia a principios de los '40 del siglo pasado, a convertirse en Testigo de Jehová tras el pogromo de noviembre de 1938 para ver cómo sentaba una distinción morada en un campo de concentración del Tercer Reich, y si todo esto, y mil cosas más, no les hace falta, enhorabuena, que no me dilato más y ya mismo les dejo con Fuga de muerte. En original, en versión muy aceptable de J.L. Reina Palazón, a pesar del título que propone, y recitado por el mismo Paul Celan con una ligera variante.


TODESFUGE
Schwarze Milch der Frühe wir trinken sie abends
wir trinken sie mittags und morgens wir trinken sie nachts
wir trinken und trinken
wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng
Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt
der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
er schreibt es und tritt vor das Haus und es blitzen die Sterne er pfeift seine Rüden herbei
er pfeift seine Juden hervor läßt schaufeln ein Grab in der Erde
er befiehlt uns spielt auf nun zum Tanz

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich morgens und mittags wir trinken dich abends
wir trinken und trinken
Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt
der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
Dein aschenes Haar Sulamith wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng

Er ruft stecht tiefer ins Erdreich ihr einen ihr andern singet und spielt
er greift nach dem Eisen im Gurt er schwingts seine Augen sind blau
stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich mittags und morgens wir trinken dich abends
wir trinken und trinken
ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete
dein aschenes Haar Sulamith er spielt mit den Schlangen
Er ruft spielt süßer den Tod der Tod ist ein Meister aus Deutschland
er ruft streicht dunkler die Geigen dann steigt ihr als Rauch in die Luft
dann habt ihr ein Grab in den Wolken da liegt man nicht eng

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich mittags der Tod ist ein Meister aus Deutschland
wir trinken dich abends und morgens wir trinken und trinken
der Tod ist ein Meister aus Deutschland sein Auge ist blau
er trifft dich mit bleierner Kugel er trifft dich genau
ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete
er hetzt seine Rüden auf uns er schenkt uns ein Grab in der Luft
er spielt mit den Schlangen und träumet der Tod ist ein Meister aus Deutschland

dein goldenes Haar Margarete
dein aschenes Haar Sulamith


FUGA DE LA MUERTE

Negra leche del alba la bebemos de tarde
la bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos la fosa en los aires no se yace allí estrecho
Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines
silba a sus judíos hace cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad a danzar

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
Tu pelo de ceniza Sulamit cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho

Gritad hincad los unos más hondo en la tierra los otros cantad y tocad
agarra el hiero del cinto lo blande son sus ojos azules
hincad los unos más hondo las palas los otros seguid tocando a danzar

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
Vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margaret
tu pelo ceniza Sulamit juega con las serpientes

Grita que suene más dulce la muerte la muerte es un Maestro Alemán
grita más oscuro el tañido de los violines así subiréis como humo en el aire
así tendréis una fosa en las nubes no se yace allí estrecho

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía la muerte es un Maestro Alemán
te bebemos de tarde y mañana bebemos y bebemos
la muerte es un Maestro Alemán su ojo es azul
él te alcanza con bala de plomo su blanco eres tú
vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete
azuza sus mastines a nosotros nos regala una fosa en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un Maestro Alemán

tu pelo de oro Margarete
tu pelo de ceniza Sulamit




Escritor en paro se ofrece como traductor

En esta era de ERE's el ser escribiente Leo del Mar también debe procurarse alimento, de la más abyecta y vil manera opinarán algunos, y si para ello ha de arrastrar por los suelos a cualquier prohombre de las letras hispánicas, maricón o no, lo hará sin dudar.
He ahí la causa, no más que buscando de satisfacer sus necesidades primarias, sin duda, puesto que no hay en él más afán que el imprescindible de subsistir, tras los innumerables ofrecimientos como traductor o intérprete que recibirá a partir de este momento de parte de poetas y escritores de toda índole, y /o de sus albaceas, por la que en esta bitácora Leo del Mar invalida la poética traductora germánica de Luis Cernuda, que eso del Sturm und Drang lo dejaba para otros menesteres más varoniles, con un pequeño botón, muestra de esa sin par maestría suya en el manejo de la lengua alemana, logrando acercarse tanto al espíritu como a la fuerza, virtudes exponenciales, sin duda, de los pueblos teutones, alcanzada por el poema original, en su propia versión castellanizada que aquí les ofrece.
Comenzará el lírico muerto en Tubinga, proseguirá el pobre intento de Cernuda, que, por si la opinión de este humilde escribidor que a ustedes se dirige no es suficiente también es compartida por Juan Bonilla en El Mundo, (Bonilla dice textualmente "el Cernuda de Hölderlin se parece más a Cernuda que al Hölderlin que hemos leído en otras traducciones más fiables que la del poeta sevillano" e independientemente de haber llegado a la misma conclusión por diferentes vías les recuerdo aquí por simple gusto intelectual) y, finalmente, Leo del Mar culminará esta entrada con su propia versión, hoy, desde Gijón.
Les dejo unas palabras premonitoras al respecto de esta entrada de boca del propio Leo del Mar:
"No hay de qué. De uno en uno, por favor, un poco de respeto."




An die Parzen
Nur Einen Sommer gönnt, ihr Gewaltigen!
Und einen Herbst zu reifem Gesange mir,
Daß williger mein Herz, vom süßen
Spiele gesättiget, dann mir sterbe.

Die Seele, der im Leben ihr göttlich Recht
Nicht ward, sie ruht auch drunten im Orkus nicht;
Doch ist mir einst das Heil'ge, das am
Herzen mir liegt, das Gedicht, gelungen,

Willkommen dann, o Stille der Schattenwelt!
Zufrieden bin ich, wenn auch mein Saitenspiel
Mich nicht hinab geleitet; Einmal
Lebt ich, wie Götter, und mehr bedarfs nicht.

Friedrich Hölderlin, copiado de aquí.




A las parcas
Sólo un verano me otorgáis, vosotras las poderosas;
y un otoño para dar madurez al canto,
para que mi corazón, más obediente,
del dulce juego harto se me muera.

El alma no obtuvo en vida derecho
divino, tampoco abajo descansa en el Orco;
pero si un día alcanzo lo sagrado, aquello
que es caro a mi corazón, el poema,
bien venido entonces, oh silencio del reino de las sombras.

Contento estaré, aunque mi lira
allí no me acompañe; por una vez
habré vivido como un dios, y más no hace falta.

Versión de "A las parcas": Luis Cernuda, La mejor poesía, Colección Anesa, ordenada por Héctor Yánover, Editorial Crea S.A., Buenos Aires, 1979. Datos obtenidos de aquí, que conste



A las parcas
Concedéis un solo verano, ¡violentas!
Y un otoño para madurar el canto,
Que más voluntarioso mi corazón, del dulce
juego hartado, se me muera.

El alma, que en vida su divino derecho
No tuvo, tampoco debajo en el Orco para.
Mas una vez lo sagrado, lo que
Se me apega al corazón, el poema, logrado,

Bienvenido entonces, oh, quietud del reino sombrío.
Satisfecho quedo, si bien mi lira
No me guía hacia abajo; por una vez
Viví, como los dioses, y más no se necesita.