Copiado del blog de Alfonso X. Rabanal:
"Quería contarte de una nueva página en la que podés dar comida a un chico pobre de la Argentina con sólo hacer un click y en forma totalmente gratuita."
"La página es http://www.porloschicos.com y en ella los auspiciantes cambian unos pocos segundos de tu atención por un plato de comida para un chico que realmente lo necesita."
"Además, si la ponés como tu página de inicio, podés darle de comer a un chico cada vez que entras a internet evitando tener que escribir la dirección y asegurandote de no olvidarte."
"Acordate que cuando se trata de comida para un chico hambriento cada click cuenta y realmente hace la diferencia. Visitá la página y si te gusta la ídea contale también a tus contactos"
Acerca de la ONG "Por los chicos" (PLC) es una Asociación Civil Sin Fines de Lucro, sin afiliación política ni religiosa, que desde el año 2001 trabaja para combatir el hambre de los chicos carenciados de nuestro país, Argentina. En PLC utilizamos el poder de Internet y de la publicidad para una causa humanitaria: administramos y operamos el sitio independiente porloschicos.com, a través del cual recaudamos fondos para asistir con alimentos a comedores y hogares infantiles de Argentina. Día a día recibimos alrededor de 40.000 visitas.
El objetivo de esta campaña es, no solo difundir nuestra labor, sino aumentar las visitas y las donaciones mensuales para poder ayudar a más niños de nuestro país."
Él era un tipo. Nada más que un tipo. No un tipo de letra, claro, sino un tipo de lo más normal. Un tipo de cosa quizá, un un, una forma de vida, algo indefinido como una posibilidad perdida. Un tipo de ritmo sincopado, a veces, como el corazón a veces, como el 4x4 de un DJ que se llama Griffi, a veces. Un tipo especial a pesar de no haberse terminado esa cerveza. Un tipo típico de esos lares de los tipos de letras que pasan inadvertidos; tampoco él sabe replicarle a los tipos como él. Tipo vino y dijo: "Eres del tipo que no me gusta nada. No me vuelvas la espalda por tu propio bien y vigila a la tipa que tienes al lado que no deja de relamerse cuando me mira." En adición a lo de arriba soy un tipo poco dado a casi nada que no sea hablar de mí.
Si los museos están vacíos de día cómo van a llenarse de noche preguntaba, más que a mí, a sí mismo el señor que me sirve el café los sábados a mediodía. Deseché el suplemento Babelia que no aportaba nada a mi país por esta duda expresada en mi presencia del señor cafetero y repasé los diferentes eventos en la agenda cultural de un periódico local referentes a La Noche Blanca que se celebraba esa misma noche en las tres ciudades capitales de Asturias. DJ Pimp cae fijo, pensé, aunque pinche en esa icónica demostración histórica de que cualquier tiempo pasado no fue mejor como es la Ciudadela de Capua. Seguro que sorprenderá a más de uno cuando utilice los platos como congas o cuando en cuestión de pocos minutos haga aparecer auditivamente de manera indiscriminada en apariencia a Frank Sinatra, RATM o Ini Kamoze y en un salto mortal del relato, y disculpen las redundancias, me salto la parte en la que como, leo, salgo en bici, caigo y me hago daño en las manos y otras; la de DJ Pimp ya han visto que no. Sí que obvío también la parte de la noche en la que saludo a Miguel Barrero ya de vuelta en Gijón, y que no narraré aquí por cuestiones de coherencia ficcional pues pasé la noche, y algo más, como podrán comprobar, en Avilés. Aplaudo. Todos aplauden. Pero yo aplaudo mucho más fuerte. A cada palmada el dolor que siento es punzante, paralizador por un instante pero debo dejar constancia constante de mi satisfacción por encima de consideraciones epicúreas como este dolor, o esta sangre, y vuelvo a juntar las manos con mayor fuerza cada vez sobre la disimulada por tiritas levantada piel de mis manos. Tras Moces a bailar lo hago y tras Con tomillo y romero lo hago y tras todas y cada una de las canciones que Lucas 15 interpreta a partir de las dos de la madrugada en el buen marco que proporciona el auditorio de la Casa Municipal de Cultura de Avilés dentro de su correspondiente programación de La Noche Blanca que yo veo desde la poco ocupada primera fila de ese recinto lo hago. Parece que el propio sacamantecas de Allariz revuelve en mis entrañas cuando escucho su canción que no puedo dejar de aplaudir cuando termina. Aplaudo a rabiar de pie el final del concierto bisado. Aplaudo y aplaudo y las manos me duelen, y gozo, y la sangre tiñe de rojo mis manos, y soy feliz. Y aplaudo. Y aplaudo. Y quiero compartir mi felicidad con los demás presentes para lo cual me giro todavía aplaudiendo en busca de, no sé, unos ojos de chica tristes por no poder estar conmigo o de chico furioso por no poder ser como yo o de otros simples seres humanos cuyas vidas saben que nunca podrán parecerse a la mía pero no veo a nadie, sólo a dos tipos que quieren que deje de aplaudir y llevárseme afuera. Que queda otro concierto me dicen, que con el espectáculo de mi vestimenta blanca portada ad hoc de La Noche Blanca salpicada de sangre, el escándalo de mis palmas, gritos (sí, también he estado gritando excelencias todo el rato o silbando como para ser envidiado por canarios) y saltos descontrolados no pueden proseguir, y los mando a la mierda y les pego, y sigo aplaudiendo, y gritando y les vuelvo a pegar y luego aparece una pareja de policias que me pegan con sus porras para reducirme y me llevan a la comisaría de Piqueros y aquí estoy. En los calabozos de ahora por fortuna, al menos en los de Avilés, tienes derecho, que ejerzo, a enviar un e-mail y gracias a ese derecho, y a una aplicación de Google, soy capaz de publicar este post que me lleva a un pensamiento final relacionado pero un poco al margen de todo esto:
Me voy a acabar suicidando. Es casi seguro. ¿Blanca Romero dónde estás?
En Griesheim, un barrio a las afueras de Frankfurt a. M. (RFA) en algunas de cuyas zonas la policía, si bien se la invita a menudo, no digna a presentarse aun dándosele la bienvenida con cócteles estilo Molotov, fuegos neumáticos y voladores pesados parecidos a piedras de distintos tamaños, hará unos días unos niños, de camino al colegio, encontraron en un sobre 15.000 euros en efectivo (y unos documentos de identidad).
Los niños-tipo allí, amén de un importante reducto alemán, son de ascendencia turca, ex-yugoslava o magrebí en su mayoría, o del tipo fusionado en las más heterodoxas combinaciones, lo que hace que el crisol de nacionalidades allá brille ampliamente pues por su extensión en el norizonte.
Estos niños multicolor y polireligiosos, rairaperos y salseropunkies, tandurisauerkraut y frijoledöner son esto por los mayores que los hacen reconocerse por sus diferencias pero no dejan de ser niños por ello, y como tales actuaron repartiendo el botín entre los compañeros de patio. Entre todos menos uno, también esto es infantil, por lo que se deduce del chivatazo a un profesor que inmiscuyó a la policía, que a los colegios de allí sí acude, y que reunió casi todo la suma perteneciente a un ciudadano afgano que aún tiene que demostrar la legítima procedencia del dinero que aparentemente necesitaba para un viaje a China. Si este hombre en unos días logra acreditarse como dueño del montante a los niños, por obra y gracia de la ley alemana, les corresponderá el 3% del total como recompensa pero si no lo logra, y transcurren seis meses, el dinero, que estará en manos de las autoridades hasta entonces, será para los niños.
Y yo me pregunto:
a) ¿Fue en Griesheim donde aprendí que el queroseno arde mejor que la gasolina?
b) ¿Es intestinalmente asumible para mí tomar slivovitz antes de dar cuenta del ćevapčići?
c) ¿Deberían aspirar todos los niños a dejar de crecer como Oskar, el del tambor de hojalata?
"Du hast das Wort Schatz.
"Nein, dein Leben ist deins.
"Dann bitte lass' mich wieder auf meinen Platz
denn ich könnte nichts weiter sein
als ich allein,
ohne dir, so es mir scheint.
"Hör' mal du witziger Sträuber,
verwechsele mich nicht mit einem Räuber,
ja ohnehin wurdest du, nicht mal ein Kind,
schon ohne Herz gebärt indessen ich,
da ich dich jetzt verlasse,
meinem nicht einmal 'ne Narbe hinterlasse.
"Ist gut, ist gut.
Da werde ich wohl in Anspruch nehmen
was dir entfällt mit keinem Leiden.
Und zwar währen diese Dinge unserer beiden.
Ein nichts, wie du und ich
zusammen,
oder gar nichts,
wie du und ich,
ohne dich
oder mich.
Este giroscopio no es el mismo de un tal Foucault sino invención de Roberto Farona (con el firme apoyo de Natalia V. Wallasch). La imagen de arriba (hagan clic sobre ella para obtener más información) es la portada trucada del número 2 en que un poema de Leo del Mar comparte espacio con otros textos de Emilia Oliva, Agustín Calvo, Francisco Aliseda, Marta Bellés, Gustavo Vega, Eddie J. Bermúdez, Josep Sou, Nora Méndez, Eduardo Fraile y MJ Romero. La parte gráfica viene firmada por Clemente Padín, César Reglero y Samuel Montalvetti. Y: me gusta (por emplear una expresión blogosférica).
(A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos)
Esos poetas infernales, Dante, Blake, Rimbaud... Que hablen más bajo... ¡Que se callen! Hoy cualquier habitante de la tierra sabe mucho más del infierno que esos tres poetas juntos. Ya sé que Dante toca muy bien el violín... ¡Oh, el gran virtuoso!... Pero que no pretenda ahora con sus tercetos maravillosos y sus endecasílabos perfectos asustar a ese niño judío que está ahí, desgajado de sus padres... Y solo. ¡Solo! Aguardando su turno en los hornos crematorios de Auschwitz. Dante... tú bajaste a los infiernos con Virgilio de la mano (Virgilio, "gran cicerone") y aquello vuestro de la Divina Comedia fue un aventura divertida de música y turismo. Esto es otra cosa... otra cosa... ¿Cómo te explicaré? ¡Si no tienes imaginación! Tú... no tienes imaginación, acuérdate que en tu "Infierno" no hay un niño siquiera... Y ese que ves ahí... Está solo ¡Solo! Sin cicerone... Esperando que se abran las puertas del infierno que tú ¡pobre florentino! No pudiste siquiera imaginar. Esto es otra cosa... ¿cómo te diré? ¡Mira! Este lugar donde no se puede tocar el violín. Aquí se rompen las cuerdas de todos los violines del mundo. ¿Me habéis entendido, poetas infernales? Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud... ¡Hablad más bajo! ¡Tocad más bajo!...¡Chist!... ¡¡Callaos!! Yo también soy un gran violinista... Y he tocado en el infierno muchas veces... Pero ahora aquí... Rompo mi violín... y me callo.
¡Qué pena!
¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos, las mismas ventas, los mismos rebaños, las mismas recuas!
¡Qué pena si esta vida nuestra tuviera -esta vida nuestra- mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos hombres, las mismas guerras, los mismos tiranos, las mismas cadenas, los mismos farsantes, las mismas sectas ¡y los mismos, los mismos poetas!
¡Qué pena, que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!
Esta semana en lo más alto de la lista se encuentra Sapphire de Katie Price. Vean abajo a la autora durante la presentación de su última novela si es que no se les ha ido la vista ya.
Según estudios de la empresa de software especializada en seguridad McAfee publicados recientemente, Katie Price, alias Jordan, es también Nº1 en Gran Bretaña, y de las primeras en todo el mundo, a la hora de provocar situaciones de riesgo en ordenadores personales que navegan por internet. No ponga su equipo informático en peligro buscando en páginas potencialmente peligrosas ese vídeo en la que la solo en apariencia, por lo que sé, encinta Jordan, autora de otros éxitos editoriales como Crystal o Angel, se emplea en diferentes juegos sexuales. Pídanselo a Leo del Mar vía e-mail (leodelmar@gmail.com) y lo recibirán gratutitamente a, o con, la mayor, o menor, brevedad posible.
P.D (24/10/2009): Vía e-mail me es imposible entregar el vídeo por la limitación de tamaño de los archivos a enviar a través de G-mail como he podido constatar cuando he intentado enviarlo a un solicitante. Por tanto esto promoción gratuita queda anulada. En cualquier caso yo sólo quería que pinchasen en la imagen de este post ya que les lleva al trailer de un documental interesante por cuya realización el propio autor del documental ha sido asesinado recientemente.
(Oda antimoderna de, o a, Jorge Lemoine y Bosshardt)
Plagio mis pensa/, mis senti/, y mis aturdi/ -mientos Plagio tus idiot/, tus mem/ y todas esas h/ -eces Plagio la natura/ de tanta vi/ -leza Plagio el nom/ de un hom/ en po/ -bre
Plagio id/ de med/ f/ -eas Plagio toda una superestruct/ Plagio que es una loc/ Plagio incluso el adagio que es una loc/ -ura
Plagio de tod/ l/ mod/ vuestro parnaso que son los for/ o blog/ -os Plagio a quien espera hur/ de ojos lapislazul/, como si no hubiera ido al /-IES Plagio a Parra cuando digo que lo + que podría ofrecerte es un yogur y que con Borges, Cern/ y Ner/ -uda puedes quedarte tú
Amanece en el puerto. -Buenos días - dicen las barcas pequeñas. -Buenos días - contestan los grandes barcos. -Buenos días - dice el contramaestre. -Buenos días - contestan los marineros. -Buenos días - dice el viejecito del puerto. -Buenos días - contestan los obreros. -Buenos días - dice el burgomaestre. -Buenos días - contestan los niños pobres.
12
El capitán escribía la carta de navegación. Día veinticinco: el mar. Día veintiséis: el mar. Día veintisiete: el mar. Día veintiocho: el mar. Día veintinueve: el mar.
31
La gran asamblea. Se reunieron en el muelle número uno. Discurso del obrero de la bufanda: -¡Debemos exigir al burgomaestre que solucione nuestros problemas! -¡Viva! -Debemos exigir nuestros derechos! -¡Nuestros derechos! ¡Nuestros derechos! -¡Debemos gobernar el puerto y acabar con las injusticias! -¡Eso, eso! ¡Con las injusticias! -¡El puerto nos pertenece! -¡El puerto! ¡El puerto! -¡Todos a casa del burgomaestre! -¡El puerto está perdido si nosotros no lo salvamos! -¡Nosotros! ¡Nosotros! -¡Viva el obrero de la bufanda! -¡Utilizaremos la bufanda como bandera! -¡Eso, eso! ¡La bufanda! -¡Yo también tengo una bufanda!, dijo la señora gorda. -¡Bufandas! ¡Bufandas y no globos! -¡Globos también! ¡Globos también! -¡Queremos otro burgomaestre! -¡Globos y bufandas! ¡Bufandas y globos! -¡Otro burgomaestre! ¡Otro burgomaestre! Vino otro burgomaestre.
El vendedor de globos se encuentra en El libro de la soledad(1950) que está disponible aquí. El Mundo Real Poético de Jesús Lizano se llama Lizania, adonde se llega por aquí.
Terminó la tarde tras dos películas peores imposibles y comenzó la noche con tres conciertos de tres tristes bandas asturianas de jovenzuelos; algún bajista sonaba como Hooky, que conste. La media de edad de músicos y asistentes es de unos catorce o quince años menor a la mía. Me importa un pepino. Me animo, aún así o a pesar de así, tras tres Mahou cinco estrellas. Es un decir lo de animarme. Quiero emborracharme, fiesta, equis, triple equis a poder ser (todo son piernas depiladas en faldas y hot pants azules con lazos rosados en esta noche, werthianamente también muchas camisetas amarillas en los hombres). Llamo a Pee Wee sin respuesta; el otro currando, mis grandes nuevas amistades lejos, muy lejos. Nadie más. Qué poca gente trato en Gijón. Ni eso que llamaba 'mi amor' está. Estará de fiesta y muy lejos de mi, de aquí, de todos.
Me acuerdo de David G., de los bares que suele frecuentar y voy. Con suerte, si lo encuentro, puedo decirle que tengo traducidos tres o cuatro poemas más de Loser al alemán y después nos iríamos de fiesta a pasarlo en grande porque sí, porque somos de Gijón, porque el es más poeta que yo, porque estamos vivos y es de noche o por lo que sea.
En el primero, el XIZ, no tengo suerte. David G. no está. Un pintor bohemio me tira los trastos para compensar. Echo tres euros a una máquina tragaperras. Juego al Trivial Pursuit. Logro el récord en la última partida. Aún puede ser mi noche y eso que tuve que cambiar a A.K. (August Kuentzmann) Damm, la cerveza que sacó la casa Damm por sus ciento veinticinco años.
Doscientos sesenta años cumpliría Göthe hoy viernes veintiocho de agosto dos mil nueve, porque le fueron propicios los astros, decía.
Werther por ahí andaría en el Wirrwarr que fue el Sturm und Drang dirigido contra el tedio vital que suponía la novela de por entonces en los reinos, principados y palatinados germanos y que me recuerda a la de la España de hoy en día.
Ayer leí las desventuras del joven Werther, lo siento, ya que yo, como Göthe, tras probar el corte, él probó la corte, ahora quiero probar el ejército y así sucesivamente. Ahora caerán.
Ayer también leí Reza lo que sepas de David G. (Eclipsados, 2006), al que ya busco en otro de sus habituales bares, el 4.70. Tampoco. Ni pido nada (siempre pensé que algo pega más). Trato de acordarme de más sitios por donde para David G. pero sólo me doy cuenta de lo solo que estoy, porque quiero en última instancia, o eso me inculco, pero solo al fin y al cabo, y triste, ya ven qué cosas.
Decido irme a casa a llorarle por el prepucio que no tengo a un blog argentino recién descubierto (pregúntenle a mis chicas por el motivo de esta nueva fijación) y subo la cuesta de la Colegiata que no me lleva a tu casa sino a la mía, donde lo más estúpido que ha ocurrido recientemente es esto, cuando diviso Escocia, el bar, al final de esta primera cuesta de Cimavilla.
Chanca será mi salvación como otras noches en que como en esta iba tocado, estará allí currando, de buen rollo con todo el mundo, sirviendo copas, sirviendo humanidad y lo que haga falta. Entro al bar y me doy cuenta de lo borracho que estoy cuando veo a un maromo con gafas y sin gracia y a un par de camareras sosainas tras la barra del último bar de copas donde me encontré con Chanca, que por si no quieren pinchar en el enlace se lo ahorro con esto: murió en abril, el mes más cruel, pasado, y no por propia voluntad, amigo Werther.
Un rosario me apetece ahora (no confundir con rosarino, amiga de la plata) y hacia esa calle de Cimata me encamino. No sé si el TNT, donde descubrí mediante voces como de ultratumba a Los Suaves hace más de tres lustros, seguirá abierto. Ni me molesto.
Me repite el grasiento Döner Kebap, al nivel de los de Berlín, que zampé entre concierto y concierto hace un par de horas mientras recorro Rosario (la calle de Cimadevilla no la ciudad de Argentina) y en una de estas semiarcadas recuerdo a mi primo. Que digo primo, hermano, que trabaja en el Habana (otro bar, claro) y me apetece verlo. Una cara conocida, apreciada, de un ser que adoro y al que conozco desde que nació. Al que cambié pañales y convertí en zurdo de pierna a la fuerza. A ese quiero ver ahora para que me ayude, para que me diga que la mierda la llevamos todos dentro pero que hay papel, joder. ¡Coño ya, Werther!
No me percato de más y más piernas depiladas mientras cruzo la Plaza de la Corrada (pinchen y recuerden a Blanca Romero en esta plaza) hacia Olavarría y en un rodeo, para bajar la cuesta del Cholo del tirón, como si yo mismo fuera la lava incandescente de amor fraternal que baja del volcán hacia los aposentos de los hombres, comienzo a descender, tras doblar la esquina de El Planeta (un restaurante, para variar), el afamado sitio de recreo vespertino de tantos gijoneses en épocas no lluviosas. Al tercer paso he pisado, y roto, un vaso vacío y desamparado, al quinto casi caigo al resbalar sobre restos de sidra. Tres pasos más abajo, la entrada al Habana ya se ve desde arriba de la cuesta, observo como mi primo, mi hermano, con el dedo índice levantado recrimina, vete a saber qué, a un paisanón visiblemente borracho y de exagerados aspavientos. Intento arrancar, no fuera a ser que la cosa vaya a mayores, pero caigo, culpa a medias de mi embriaguez y de la del suelo. Según me levanto, nadie percibió mi ridículo, pues la gente, abundante, presta atención a las crecientes voces que se dan más abajo al pie de la cuesta, a la entrada del bar, e intento reemprender la marcha, veo como otro forzudo individuo, vestido al igual que mi familiar de negro riguroso y sin lugar a dudas compañero de mi primo, o hermano, sale por algún lado y encaja un directo digno de Kid Guadalupe en toda la cara del paisanón que se desploma del golpe mas no de golpe. Cae hacia atrás y los lados, ya digo, despacito y queda tendido sobre la carretera tras golpearse la cabeza con un coche que en esos momentos pasaba por ahí.
Doy media vuelta, apresuro el camino a casa, abro una bolsita blanca y escribo esto.
Ahora, creo que llueve. Aquí siempre es invierno (escuchar abajo) y hace viento (más abajo).
cabía en su vagina y en algo más; en su cama sobraba por poco lo mucho que fui molesto en el sofá en el baño ni un pelo mío en el fregadero nunca vi mi taza ni ropas mías hallé en el armario, jamás mis libros no cupieron en las baldas ni mis apuntes habrían sido ciertos de haber sido esta una relación de verdad (¡bah!)
Escribe, por medio del narrador obsesionado de El lector de Perec, Juan Bonilla en la recomendable Tanta gente sola, Seix Barral, Barcelona, 2009, página 200 y subsiguiente: <<Lo leí una vez sin conseguir emocionarme. Lo leí por segunda vez, y el poema me hacía perderme. Traté de horadar esa muralla buscando la luz de la emoción que hizo llorar al anterior propietario del ejemplar de Je me souviens. Me obligué a saber más cosas sobre Celan, y hallé el punto por el que podía atacar la muralla para alcanzar la emoción: el holocausto. Así que vi películas sobre la tragedia judía en la Alemania nazi, leí unos cuantos libros y el cómic de Art Spiegelman, Maus. Y volví a leer el poema de Celan, y entonces sí, entonces lloré leyéndolo, y lloré luego recordándolo, y es el poema más emocionante que se haya escrito nunca,...>> Me centraré en el núcleo, en lo más importante de este extracto, el poema referido, obviando lo también explícito a deducir del mismo texto como es la imposibilidad del individuo, sin unas condiciones, o conocimientos, previas y adquiridas, de experimentar cualquier tipo de sensación con ciertas expresiones artísticas que requieren precisamente de esas condiciones para su entero disfrute y comprensión. El poema que no se cita es Todesfuge, Fuga de muerte en castellano, del sí nombrado Paul Celan.
Sobre este poema se han vertido caudalosos ríos de tinta (qué expresión) y no seré yo quien aumente sus corrientes. Únicamente pido, por si alguien que leyera esto careciera de humanidad adquirida, posea simple desconocimiento acerca de lo que significó el holocausto, o más allá todavía, se dieran lectores, casos aún más difíciles de subvertir, creyentes de Ahmadineyad o de teóricos adláteres que los hay y hubo (pregúntenle en el cielo cuando lleguen a Celan por Heidegger si no), que se informen con ni siquiera estricta rigurosidad sobre lo que puede hablar este poema. Vayan corriendo espiradores, eclécticos o no, da igual, a ver La lista de Schindler, a leer Maus como el lector de Perec de Bonilla, a teletransportarse a Auschwitz, Chelmo, Belzec, Treblinka, Sobibor o Majdanek en Polonia a principios de los '40 del siglo pasado, a convertirse en Testigo de Jehová tras el pogromo de noviembre de 1938 para ver cómo sentaba una distinción morada en un campo de concentración del Tercer Reich, y si todo esto, y mil cosas más, no les hace falta, enhorabuena, que no me dilato más y ya mismo les dejo con Fuga de muerte. En original, en versión muy aceptable de J.L. Reina Palazón, a pesar del título que propone, y recitado por el mismo Paul Celan con una ligera variante.
TODESFUGE
Schwarze Milch der Frühe wir trinken sie abends
wir trinken sie mittags und morgens wir trinken sie nachts
wir trinken und trinken
wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng
Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt
der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
er schreibt es und tritt vor das Haus und es blitzen die Sterne er pfeift seine Rüden herbei
er pfeift seine Juden hervor läßt schaufeln ein Grab in der Erde
er befiehlt uns spielt auf nun zum Tanz
Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich morgens und mittags wir trinken dich abends
wir trinken und trinken
Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt
der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
Dein aschenes Haar Sulamith wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng
Er ruft stecht tiefer ins Erdreich ihr einen ihr andern singet und spielt
er greift nach dem Eisen im Gurt er schwingts seine Augen sind blau
stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf
Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich mittags und morgens wir trinken dich abends
wir trinken und trinken
ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete
dein aschenes Haar Sulamith er spielt mit den Schlangen
Er ruft spielt süßer den Tod der Tod ist ein Meister aus Deutschland
er ruft streicht dunkler die Geigen dann steigt ihr als Rauch in die Luft
dann habt ihr ein Grab in den Wolken da liegt man nicht eng
Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich mittags der Tod ist ein Meister aus Deutschland
wir trinken dich abends und morgens wir trinken und trinken
der Tod ist ein Meister aus Deutschland sein Auge ist blau
er trifft dich mit bleierner Kugel er trifft dich genau
ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete
er hetzt seine Rüden auf uns er schenkt uns ein Grab in der Luft
er spielt mit den Schlangen und träumet der Tod ist ein Meister aus Deutschland
dein goldenes Haar Margarete
dein aschenes Haar Sulamith
FUGA DE LA MUERTE
Negra leche del alba la bebemos de tarde
la bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos la fosa en los aires no se yace allí estrecho
Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines
silba a sus judíos hace cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad a danzar
Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
Tu pelo de ceniza Sulamit cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho
Gritad hincad los unos más hondo en la tierra los otros cantad y tocad
agarra el hiero del cinto lo blande son sus ojos azules
hincad los unos más hondo las palas los otros seguid tocando a danzar
Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
Vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margaret
tu pelo ceniza Sulamit juega con las serpientes
Grita que suene más dulce la muerte la muerte es un Maestro Alemán
grita más oscuro el tañido de los violines así subiréis como humo en el aire
así tendréis una fosa en las nubes no se yace allí estrecho
Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía la muerte es un Maestro Alemán
te bebemos de tarde y mañana bebemos y bebemos
la muerte es un Maestro Alemán su ojo es azul
él te alcanza con bala de plomo su blanco eres tú
vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete
azuza sus mastines a nosotros nos regala una fosa en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un Maestro Alemán
tu pelo de oro Margarete
tu pelo de ceniza Sulamit
Por si alguien dudaba y los dos atentados de finales de julio perpetrados por la banda terrorista ETA en España no hubiera sido suficiente muestra de poderío operativo, según ha podido confirmar este periódico ETA viene proveyendo de armas a diferentes grupos paramilitares como es el caso de los rebeldes pertenecientes a la etnia Murle, también referida como Beir, que en el fin de semana sucesivo a los atentados de ETA en las casas cuartel de la Guardia Civil de Burgos y Palma de Mallorca saltó a primera plana internacional por ocasionar una sangría de integrantes, entre ellos cien niños y mujeres, de la tribu Nuer, al sur de Sudán, en el poblado de Akobo perteneciente al estado de Junqali [...] .
El país más extenso del continente africano viene siendo caldo de cultivo para enfrentamientos armados tribales en los últimos años, como en el llamado conflicto de Darfur, región triestatal al oriente del país, a pesar de que oficialmente la segunda guerra civil finalizó con los acuerdos de paz en enero de 2005 [...].
Sudán no ha dejado de ser objeto constante de atención de cabecera de diarios y de esfuerzos diplomáticos a lo largo y ancho del globo, mas es ahora, con la información fidedigna que este periódico ofrece en páginas interiores, cuando, por qué no encabezado por España, bajo el paraguas de ese propósito que aún es la Alianza de Civilizaciones, se dan las circunstancias adecuadas para galvanizar los esfuerzos en esos sufridos países del mundo, y de paso desactivar las conexiones globales del terrorismo local. No olvidemos que a ETA se la relacionó ya con los atentados a las embajadas norteamericanas de 1998 en Dar es Salaam y Nairobi, [...] y que según la FAO, en 2009, en el mundo 1.020.000.000 de personas pasan hambre a diario.
Hay antónimos con menos grados de separación entre ellos que otros antónimos entre sí, por supuesto. A cualquier humano de inteligencia convencional todo y nada se le diferenciarán más que mucho y poco, por señalar un ejemplo conciso. Sin embargo, y empleando estos mismos modelos, hay quien se confunde. El pasado sábado 1º de agosto, enmarcado en el reducido Low Cost Festival de Alicante que como cabeza de cartel en su segundo día tuvo no a Vetusta Morla sino a Juliette Lewis sin The Licks, de cuyos berrinches, no por berridos, aquí no osaremos hablar, a Ignacio González Vegas (Gijón, 1974) junto a su banda habitual, excepción hecha de Xel Pereda (imperdonable y premonitoria ausencia), la conclusión expuesta al principio de este artículo debió habérsele revelado ya tras los primeros acordes en grado sumo, como en esa fracción de segundo de lucidez postrera a su decapitación a San Juan Bautista le pareció que no existía Dios, si creó a Salomé, aunque luego llegaría Caravaggio que hubiera hecho dudar al mismísimo buenazo de San JB en tal momento. Un festival, con rígidos horarios, estrellitas americanas, y al aire libre, no es el hábitat natural de Nacho Vegas & his boys, ni lo será nunca. Va contra natura, simplemente. Un set limitado a diez canciones, de las cuales un par de ellas fueron presentaciones en palacio en el recinto de la Volvo Ocean Race, donde por cierto las colas para ir al baño eran mayores que en el descanso de un partido de Champions en el Bernabéu y eso que estamos hablando de unos dos mil asistentes, inevitablemente será insuficiente aunque deleite con clásicos de siempre como Gang-Bang o la final, no hubo bises, El hombre que casi conoció a Michi Panero (recomiendo la lectura de la novela Los últimos días de Michi Panero de Miguel Barrero en este punto, creo que procede), o instantáneos como Morir o matar, esta última a expresa petición del núcleo duro de la parroquia, y en la cual, a medias entre el despecho por tener que modificar el guión y su proverbial socarronería resguardada por su impostada timidez, coló un fraseo marca de la casa. A Nacho Vegas siempre se le ha de exigir todo aunque no se le facilite nada, aparte de un buen puñado de euros, por parte de la parte contratante, y valga para esta afirmación la cosificación en ese humo artificial que tuvieron a bien en apagar a tiempo antes de una espantá que por otro lado tampoco hubiera degenerado en revuelta visto el perfil de los asistentes y de lo poco memorable de la actuación. NV desde hace años es mucho, casi todo, en la patria musical y no debería permitirse ciertos lujos. O se ofrece todo, o no se ofrece nada. Poco no es antónimo, ni sinónimo, claro, de todo, señor G.
*Esta imagen corresponde a la segunda mitad de la fila para ir al aseo. La fila se mantuvo homogénea desde que llegué hasta que me fui.Por descontado, oriné donde me dio la gana.
Silencio, el aire está de luto. Luto blanco y abstraído. Bondadoso, alegre. Emociones del tamaño de un sabor a azúcar vuelan por el aire que circunda mis pensamientos. Si mi alma tuviera fronteras, serían de agua, igual que las de mis ojos, y en ellas habría sueños montando guardia ahora mismo. Me evaporo, despavesando las últimas cenizas de mi cuerpo. Me rezo a mí mismo una oración inventada por esa parte de mi sombra que no conozco, suspendido en neuronas sensibles, imágenes sofisticadas y palabras taxativas. Duro así lo que tarda en llover. Y la lluvia soy yo. Y caigo sobre el ruido del planeta, sonando de la misma forma que un metal golpeado por el paso de la vida.
Aprovechando el último verso del Conde Niño, y porque me apetece por un motivo en concreto, me despido por hoy con una inmejorable canción de Nacho Vegas:8 ½.
Ningún padre tenía que enterrar a su hijo, ningún niño tenía que buscar el pan entre la basura, nadie se daba cuenta -tarde- de que el papel higiénico se había acabado, nadie se casaba porque sí, el tabaco no mataba, los políticos representaban a los ciudadanos, el Madrid y el BarÇa jugaban cada dos semanas, ningún perro era abandonado, las mentiras nunca se descubrían -luego no existían-, la gente usaba el coche cuando lo necesitaba, , el café no se quedaba frío, los camellos nunca tenían el móvil apagado, se veía la televisión cuando no había nada que leer, nunca llovía los domingos por las tardes, las bibliotecas abrían por las noches, el alcohol no dejaba resaca, en ninguna fiesta se terminaban los hielos, nadie escupía al hablar, ningún final de película defraudaba, nadie se quedaba nunca a medias, ese señor con bigote no hacía declaraciones, Brigitte Bardot seguía teniendo veinte años -y Marisol-, Darín tenía dos oscars, ningún examen pillaba por sorpresa, el dinero era sólo dinero, los programas de libros se emitían antes de que la gente se fuera a dormir -y eran entretenidos-, lo tinteros no se secaban, las flores no marchitaban, no se llamaba relatos a los cuentos, los bares no cerraban, los niños no eran crueles con los demás niños, las abuelas no se morían, Márai seguía vivito y novelando, una entrada de cine valía menos que renovar el móvil, los niños no querían crecer, no había publicidad en televisión, Miss España era la más guapa de las candidatas, nadie hablaba por hablar, sólo podían comprarse libros en las librerías, el baloncesto era el deporte mayoritario, España no sólo toros y flamenco para los extranjeros, no había atascos ni colas, Franco era un personaje de ficción -como Sherlock Holmes-, nadie cobraba menos de diez euros a la hora, ninguna persona era ilegal, no había teletienda, se tenía en cuenta a Escohotado, encontraron a un hombre que había leído de un tirón El péndulo de Foucalt -y no había oído hablar de Dan Brown-, en verano se podía dormir por la noche -y las farolas se convertían en fuente-, ningún hijo era ilegítimo, ninguna sequía pertinaz, ninguna idea descabellada, no había culos sin asiento, todos los árboles olían a azahar, el cielo existía de verdad -y la cerveza era gratis-, los ceniceros no olían mal, no existía Telefónica, ni la Celulitis, no había límite de préstamos en la biblioteca, aún se grababa en vinilos, Beckam era bajito, feo y con granos, ningún hijo pillaba a sus padres en la cama, no había apuros a fin de mes, los bancos prestaban dinero a quien lo necesitaba, los editores se arriesgaban, los amigos no traicionaban, los amores se correspondían, los horarios no eran esclavos, la lentitud era una virtud, el miedo un mal sueño, las cucarachas se morían, las palomas no cagaban, las apariencias no engañaban, no se doblaban las películas, las camisas no se arrugaban, las llaves no se perdían -y tampoco se quedaban puestas por dentro-, las tostadas no se quemaban, los lectores no confundían al escritor con el narrador, los espejos no se rompían, Robin Hood era de hueso y carne –y no llevaba traje ni corbata-, se acertaba la quiniela una o dos veces al año, las pistolas eran de agua -menos las de Estados Unidos, que eran de colonia-, Guerra y Paz era sólo una novela clásica, las heridas curaban, los abre fáciles se abrían fácilmente, los conductores no gritaban, se lloraba sólo de alegría, los barcos no se hundían, los besos no se perdían, los poetas podían comer. Y los cuentos como este no tenían fin…
No creo superfluo, ni mucho menos injustificado, intentar aquí la demostración de que nuestro actual conocimiento de los procesos anímicos, conquistado por medio del psicoanálisis, puede procurarnos ya la comprensión del papel desempeñado por el deseo homosexual en la paranoia. Investigaciones recientes han atraído nuestra atención sobre un estadio de la evolución de la libido, intermedio entre el autoerotismo y el amor objetivado. Tal estadio ha sido designado con el nombre de narcisismo, y consiste en que el individuo en evolución, que va sintetizando en una unidad sus instintos sexuales entregados a una actividad autoerótica, para llegar a un objeto amoroso, se toma en un principio a sí mismo; esto es, toma a su propio cuerpo como objeto amoroso antes de pasar a la elección de una tercera persona como tal. Esta fase de transición entre el autoerotismo y la elección del objeto es quizá normalmente indispensable. Según parece, muchas personas se estancan en ella durante un espacio de tiempo habitualmente prolongado, y perdura, en gran parte, en los estadios ulteriores de la evolución. En el propio cuerpo elegido así como objeto amoroso pueden ser ya los genitales el elemento principal. El curso posterior de la evolución conduce a la elección de un objeto provisto de genitales idénticos a los propios, pasando, pues, por una elección homosexual de objeto antes de llegar a la heterosexualidad. En consecuencia suponemos que los ulteriores homosexuales manifiestos no han logrado libertarse de la condición de que el objeto elegido posea genitales idénticos a los propios, conducta en cuya determinación ejerce intensa influencia aquella teoría sexual infantil, según la cual los dos sexos poseen órganos genitales idénticos.
Sigmund Freud: Paranoia y Neurosis obsesiva. Dos historiales clínicos, Alianza Editorial, Madrid, 1974, pág. 71 y subsiguiente
Tal como fueron las cosas no esperaba que regresara a mi lado tan pronto. El uno de abril, cuando en medio mundo están de broma, de hace tres años, se me ocurrió contárselo todo. Cenamos en Pino's, yo odiaba la lasagna de allí, pero la pedí de todas modos. Quería ir entonándome, ponerme en situación, desagradable por decir así, pues ya tenía de antemano pensado confesarme esa misma noche. Por completar, para su delectación, avine también en el gasificado al extremo lambrusco rosado de Reggia Emilia, specialità della casa. Era lunes, o martes, no recuerdo bien y había pocas mesas ocupadas, tres o cuatro, y espaciadas entre sí, en el restaurante, suficientes para no estar solos. Entre semana no solían, ya cerró y ahora es una delegación comercial y almacén de una firma mobiliaria que se publicita en suplementos y revistas varias, abrir más que la sala principal que aún así se antojaba exagerada para tan poca clientela a esos manteles ajedrezados en rojo y negro. El amarillo de la pared y los neones tan blancos a su vez, tampoco ayudaban a crear ningún atisbo de intimidad, pero a ella siempre le gustó ese restaurante. A mí me vino de perlas su elección, una vez mis segundas intenciones iban a materializarse en otro relato, o mejor aún, poema, ya que este no iba a ningún lado.
las niñas de ahora, todas, tienen quince años los tatuajes son el vello del brazo ganamos el Tour cada año (y Joy Division suena en cualquier centro comercial) España ha cambiado los veranos se han hecho cortos y nosotros altos, europeos el fútbol ya no es el rey, lo juegan dioses nadie lee pero todos escriben, breve y mal (y The Cure suena en cualquier centro comercial) España ha cambiado los pobres conducen coches franceses el vino es cosa importante y tú eres importante (Mecano suena en cualquier centro comercial, y Bisbal) España ha cambiado nadie sabe inglés pero si no lo hablas no trabajas y las chicas hablan francés, todas, y los chicos, todos yo por mi parte no entiendo nada a ver si España al final no ha cambiado y en cualquier centro comercial lo que se oyen son campanas
La espera terminará cuando al fin vuelva por aquí. Demasiado tiempo esperando, cualquiera lo diría, ansiando su regreso en esta casa tan pequeña con cocina integrada en la salita, un solo dormitorio, un baño. Treinta metros cuadrados de soledad envuelta en mantas sucias como el suelo y muebles, que no quitan el frío. Sólo el porno que emiten a estas horas hace un poco de compañía. Que no podía llegar antes, que necesitaba arreglar, poner en su sitio ciertos asuntos pero que ya estaba de camino, le dijo, y que esto tampoco lo había hecho nunca por nadie, que siempre era la otra parte la que volvía, que así debía ser dadas las circunstancias, pero que bueno, lo haría, alterando sus planes por sus ganas, necesidades, según se mire.
Hasta el porno aburre llegados a ese punto, tres veces ya, y se decide a poner un disco, de esos clásicos, atemporales por el momento, que hable de ellos, sobre todo esa canción. Siempre tuvo mucho amor o similar que dar, y recibir, aunque no es comparable a lo que recibe y da quien está a punto de llegar, es otra cosa, menor siempre, que acaso le sirve para llenar el vacío de la espera. Bendice la noche en que lo conoció.
Ya ve el coche aparcar, ahora que viene la canción, su canción.
Lástima que no le pidiera traer también cigarrillos. Va a ser una noche larga.
Javier García y Daniel Romero han vuelto a conseguir publicar un nuevo número del fanzine literario Cruce de caminos. A modo de celebración de esta hazaña recupero un relato obra de mis teclas aparecido en el cruce anterior. Enhorabuena Daniel. Enhorabuena Javier.
El secreto de Kid Guadalupe
"Tienes que pegar primero, hijo. Cuando llegué al barrio hubo un matón que me quiso acojonar, ¿sabes qué hice? Me lancé a por él y le mordí la nariz. Se revolvió de dolor. Me levanté, me quité las sandalias y me fui otra vez a por él. Casi las rompo de la de hostias que le dí. No puedes dejar que te pisen, hijo. Tú siempre primero." Yo no atendía a nada de lo que se me decía en mi esquina. La historia de mi padre me dominaba. Desde que recuerdo no hay momento de confrontación en que su historia no se haga hueco en mi cabeza. Los casi 75 kilos de Chulo Gómez saltaban prestos ya en su córner. Ahí estaba, como de costumbre desde que reapareció, en primera fila con alguna de sus fulanas: "pégale primero hijo, que está viejo. Tú puedes con él. Como siempre hijo, primero y fuerte. Dale fuerte." Lo hice. Gané el asalto. Pero Chulo se reía en su taburete. Se las sabía todas. "Entiéndeme hijo. Un hombre es un hombre. No tiene por qué enterarse. ¿Me entiendes?" El segundo estuvo más igualado. Aun a pesar del cabezazo, el asalto fue mío. Chulo sangraba, y reía. Mi padre daba el espectáculo abajo y la fulana se lo pasaba en grande entre tanta testosterona. "No quise hijo mío. Se me fue la mano, pero se pondrá bien. No te preocupes." Chulo Gómez no reía cuando lo arrastraron hasta su esquina. Siempre gano por KO cuando viene mi padre a verme. No suelo necesitar más de tres asaltos. Soy un campeón.
Huir del camino. Correr. Se huele el miedo. Cerrar los ojos. Soñar. La oscuridad denota. Cuando uno aguanta hasta el final es igual a victoria. Hay gente dispuesta, dispuesta a todo; a no ser lo que son en esta vida. Todo está preparado para el gran día en que un hombre se adentre en el inconcebible diaporama que es la vida. En la inconcebible vida. El terror que siente no le permite formularlo mejor. Él es así, lleno de vida, mentira.
□porque os negáis a hablar vasco □porque el banco me ha bloqueado el crédito en la cuenta al descubierto □por papá □porque no puedo soportar las miradas de mujeres sin velo □porque los ricos me hinchan las pelotas □por el amor de Dios □porque no me dais ningún dinero para la próxima inyección □porque no sois bastante católicos / sois demasiado católicos □porque me siento ofendido □por mamá □porque siempre me miráis tan raro □porque en el examen he puesto la cruz en la falsa casilla y me han suspendido □porque oigo voces □porque sí. Simplemente.
Gracias por vuestra comprensión.
(¡Señalar, por favor, lo adecuado antes de que suceda!)
Nota: Permítasele a Leo del Mar, gracias, aportar una versión alternativa a la última oración sin oportunidad de contrastación:
(¡Marcar lo correspondiente, por favor, antes de la acción!)
Soñé con la sintaxis hecha tripas hasta donde pude. No digería nada en prosa, descomputaba; llovía excedentes. El tracto era fino a pesar de lo pasado por agua del hueco del hambre.Sin fatiga. Duodenalmente extraño la pasión de las palabras, en ocasiones, de las veraces. Hice llamas con fósforo por donde no se oye, y luego por allí, un héroe de lo logosferipédico. Aguante. Los sulfatos al ataque. Eres como le Vian, líquido torrencial sanador. Sanador, sanador, ¿a dónde vas veteado sanador? Ullán marcaba los límites del poema en el, sediento, eso sí, azar, pero tanta sed no tengo, ni hambre ya.
... , ¿y qué me dicen de ese señor, que apenas tiene canas, por la calvicie, y de su barriga, cuando recorre al pleno sol el paseo de la playa destrozándose lo que le pueda quedar de ligamentos y tendones, a rebufo de sus pasos cortitos mientras es rebasado por jóvenes vigorosos? Sin camiseta, el abundante vello de por todo su gordo torso alisado por la anegación procedente de sus poros, también por donde esas canillas que inverosímilmente lo hacen avanzar; con los ojos en blanco sobre el cuello de toro incapaz de dominar las cabezadas regulares ni con el antinatural braceo. Y esa amorfa sombra suya siempre por delante. ¿Qué perseguirá? ¿Recuperar la forma en su camino? ¿Estirar su decadencia, sexual, por ejemplo? ¿Alcanzar la meta aún más pronto? Se desconocen las motivaciones de la gente hasta que se les pregunta por ellas. Este me contestó lo siguiente: “Corro porque me da la gana, idiota.” Y se fue corriendo.
"Hay personas que no deberían morir, porque son valiosas, porque son amadas, porque son únicas". Esto es lo que escribió en marzo pasado Padre Ángel desde Anantapur, al sur de la India, a donde había acudido apresuradamente porque le habían dicho que Vicente Ferrer se estaba muriendo deprisa. El padre Ángel García, el sacerdote católico diocesano fundador de Mensajeros de la Paz, estuvo unas horas con Ferrer y envió a sus amigos un mensaje de consolación, por correo electrónico. Era una hermosa y emocionante oración fúnebre. Vicente Ferrer había colmado ya los 88 años (en abril pasado cumplió 89), y llevaba años sufriendo una pésima salud de hierro. El último incidente era una embolia, la pasada Navidad. Parecía irreversible. Pero el padre Ángel, él mismo muy enfermo, resistente por encima de lo humano, mandaba también una señal de esperanza, como si diera por sentado que hay personas tan necesarias que deben ser respetadas de modo especial por la muerte. Recordaba un piropo a un torero, una tarde en Andalucía: "Maestro, no te mueras nunca". Era lo que aquel día, ante las noticias de la lenta agonía del padre Ferrer, estaban gritando, corazón adentro, cientos de miles de personas en España, en la India, en todo el mundo: "Vicente, no te mueras nunca. Y va a ser cierto", se consolaba el Padre Ángel. No ha sido posible. Ferrer ha muerto esta madrugada a la 1.15 (hora española) en su casa en Anantapur (India).
Hay religiosos cuya sola existencia hace disculpar las muchas desgracias y atrocidades que han causado a la humanidad las religiones de uno u otro signo. El jesuita Vicente Ferrer es uno de ellos. Como pronosticó desde la India el padre Ángel, "Vicente Ferrer no va a morir nunca. Le suban o no a los altares, a Vicente Ferrer, que fue un santo en vida, le espera la Gloria. No la gloria mundana, que su exquisita sencillez siempre quiso evitar, sino la verdadera, la buena, la definitiva". Es la esperanza de un creyente. Entre mundanos, Vicente Ferrer seguirá vivo, sobre todo, entre los pobres de solemnidad a los que ayudó de todas las maneras posibles en Anantapur, una zona rural en los desiertos del sur de la India. Su inmortalidad son los hospitales, escuelas, casas, pozos, caminos, etcétera que levantó con un tesón sobrehumano en cientos de comunidades y pueblos. Suya es, además, la inmortalidad de un ejemplo universal de la mejor filantropía.
Cuando hace unos meses El Periódico de Cataluña eligió a Vicente Ferrer Catalán del Año 2008, el anuncio festivo de la noticia se hizo con una canción de Sopa de Cabra interpretada por Gerard Quintana y Eva Amaral. "Vam deixar-ho tot / el cor encés pel món". Eso es lo que había hecho cincuenta años antes Ferrer: abandonarlo todo y lanzarse al mundo con el corazón encendido. En ese medio siglo, el famoso cooperante barcelonés ha cambiado la vida de cientos de miles de desposeídos y se erigió en un referente internacional del trabajo humanitario. Entre los muchos premios y distinciones que recibió destaca el Príncipe de Asturias de la Concordia, en 1998.
La biografía de Vicente Ferrer es impresionante, novelesca. Hay varios libros que lo atestiguan. El primero lo escribió Alberto Oliveras, con el título La revolución silenciosa. Oliveras fue el alma de un programa de radio emitido por la Cadena Ser entre 1960 y 1977, los miércoles a las diez y media de la noche. Se llamaba Ustedes son formidables. Era un instrumento magnífico para llamar a la solidaridad ciudadana ante situaciones dramáticas, cotidianas o excepcionales. El programa marcó una época y Vicente Ferrer fue muchas veces protagonista. De entonces acá han llovido más libros, uno del propio Ferrer, titulado El encuentro con la realidad. El último es de hace apenas un año, firmado por Anna Ferrer y editado por Espasa con el título Un pacto de amor. Mi vida junto a Vicente Ferrer.
En realidad, Anna Ferrer se llama Anna Perry, nacida en 1947 en Essex, al sureste de Gran Bretaña. Reportera de la revista Current, un día le encargaron un reportaje sobre el jesuita cooperante español. Meses después decidió volver a su lado, como una trabajadora más. Acabó casándose con el jesuita español, en una boda cuya noticia dio la vuelta al mundo. Tienen tres hijos. Cuando le preguntaban cómo pudo construir tantos proyectos desde la nada, Vicente Ferrer, bajito y delgado, vestido siempre con una camisa de color caqui, unos pantalones de algodón y una sencillas sandalias, solía contar la reacción de una persona a la que le describió el personal y la organización que lo acompañaba. Incluyó a su mujer. "Es inglesa", precisó Ferrer. "¡Claro, eso lo explica todo! ¡El latino y la sajona!", sentenció el curioso.
Ferrer nació en Barcelona el 9 de abril de 1920. No era buena fecha para venir al mundo en España. Debió pensarlo un jovencísimo Vicente Ferrer el día en que, a los 16 años, pidió el carné del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Pronto fue llamado a filas para luchar en la guerra incivil que desató en el verano de 1936 un golpe militar nacionalcatólico. Le tocó batallar en el Ebro en 1938. En la retirada del ejército vencido hacia Francia, tras la caída del frente de Cataluña, Ferrer fue internado en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer. No había cometido delito alguno, salvo el ser joven y revolucionario, pero fue entregado por las autoridades francesas a las franquistas en Hendaya, e internado en el campo de concentración de Betanzos. Allí pasó lo que quedaba de 1939. Liberado, tuvo que cumplir de nuevo el servicio militar: en total siete años de movilización contando los años de guerra, la reclusión en los campos de castigo y de nuevo el servicio militar. Pese a todo, conservó las ganas de luchar. En 1944 abandonó sus estudios de Derecho y se hizo jesuita, con la idea de "ayudar a los demás".
En 1952 es enviado a Mumbai como misionero para completar su formación espiritual. Es su primer contacto con la India. Ya no paró de trabajar para erradicar el sufrimiento de los más pobres de ese país. Muchas veces, su labor generó suspicacias entre los dirigentes políticos, aún mayores entre los mandamases de la Compañía de Jesús. No lo expulsaron de la congregación, pero sí de la India. Treinta mil campesinos, secundados por intelectuales, políticos y líderes religiosos, se movilizaron en una marcha de 250 kilómetros para protestar. La primera ministra Indira Gandhi intervino con una solución salomónica. Ferrer se marcharía a Europa para "unas cortas vacaciones", y sería bien recibido de vuelta otra vez en la India siempre que cambiase de lugar de residencia. Ocurrió en 1968.
Vicente Ferrer regresó a España. Pronto, Indira Gandhi se preocupa por su tardanza en volver. "¿Por qué no está aquí ya?", preguntó a los amigos del tozudo y providencial misionero. Lo hizo casi un años después, en 1969, y se instaló en Anantapur (Andhra Pradesh), uno de los distritos más pobres del país. Ese mismo año dejó la Compañía de Jesús y creó, junto a quien será su esposa unos meses más tarde, la Fundación Vicente Ferrer. Hoy gestionan cinco hospitales y cientos de escuelas, levantados con las donaciones de 130.000 padrinos. Cuando faltaba dinero (es decir, casi siempre), Vicente Ferrer siempre encontraba a alguien -persona física o institución- que le solucionada in extremis sus apreturas financieras. También llevó adelante miles de programas de ayudas a agricultores para dotar de agua sus poblados y de créditos sus actividades. Es el imperio de la cooperación, una tarea impresionante incluso para quienes, como el asturiano Padre Ángel, están siguiendo sus pasos con tesón y bondad increíbles. En definitiva, con Vicente Ferrer desaparece un filántropo gigantesco y un español universal (permítase ahora tópico tan conveniente).
En esta era de ERE's el ser escribiente Leo del Mar también debe procurarse alimento, de la más abyecta y vil manera opinarán algunos, y si para ello ha de arrastrar por los suelos a cualquier prohombre de las letras hispánicas, maricón o no, lo hará sin dudar. He ahí la causa, no más que buscando de satisfacer sus necesidades primarias, sin duda, puesto que no hay en él más afán que el imprescindible de subsistir, tras los innumerables ofrecimientos como traductor o intérprete que recibirá a partir de este momento de parte de poetas y escritores de toda índole, y /o de sus albaceas, por la que en esta bitácora Leo del Mar invalida la poética traductora germánica de Luis Cernuda, que eso del Sturm und Drang lo dejaba para otros menesteres más varoniles, con un pequeño botón, muestra de esa sin par maestría suya en el manejo de la lengua alemana, logrando acercarse tanto al espíritu como a la fuerza, virtudes exponenciales, sin duda, de los pueblos teutones, alcanzada por el poema original, en su propia versión castellanizada que aquí les ofrece. Comenzará el lírico muerto en Tubinga, proseguirá el pobre intento de Cernuda, que, por si la opinión de este humilde escribidor que a ustedes se dirige no es suficiente también es compartida por Juan Bonilla en El Mundo, (Bonilla dice textualmente "el Cernuda de Hölderlin se parece más a Cernuda que al Hölderlin que hemos leído en otras traducciones más fiables que la del poeta sevillano" e independientemente de haber llegado a la misma conclusión por diferentes vías les recuerdo aquí por simple gusto intelectual) y, finalmente, Leo del Mar culminará esta entrada con su propia versión, hoy, desde Gijón. Les dejo unas palabras premonitoras al respecto de esta entrada de boca del propio Leo del Mar: "No hay de qué. De uno en uno, por favor, un poco de respeto."
An die Parzen
Nur Einen Sommer gönnt, ihr Gewaltigen! Und einen Herbst zu reifem Gesange mir, Daß williger mein Herz, vom süßen Spiele gesättiget, dann mir sterbe.
Die Seele, der im Leben ihr göttlich Recht Nicht ward, sie ruht auch drunten im Orkus nicht; Doch ist mir einst das Heil'ge, das am Herzen mir liegt, das Gedicht, gelungen,
Willkommen dann, o Stille der Schattenwelt! Zufrieden bin ich, wenn auch mein Saitenspiel Mich nicht hinab geleitet; Einmal Lebt ich, wie Götter, und mehr bedarfs nicht.
A las parcas Sólo un verano me otorgáis, vosotras las poderosas; y un otoño para dar madurez al canto, para que mi corazón, más obediente, del dulce juego harto se me muera.
El alma no obtuvo en vida derecho divino, tampoco abajo descansa en el Orco; pero si un día alcanzo lo sagrado, aquello que es caro a mi corazón, el poema, bien venido entonces, oh silencio del reino de las sombras.
Contento estaré, aunque mi lira allí no me acompañe; por una vez habré vivido como un dios, y más no hace falta.
Versión de "A las parcas": Luis Cernuda, La mejor poesía, Colección Anesa, ordenada por Héctor Yánover, Editorial Crea S.A., Buenos Aires, 1979. Datos obtenidos de aquí, que conste
A las parcas Concedéis un solo verano, ¡violentas! Y un otoño para madurar el canto, Que más voluntarioso mi corazón, del dulce juego hartado, se me muera.
El alma, que en vida su divino derecho No tuvo, tampoco debajo en el Orco para. Mas una vez lo sagrado, lo que Se me apega al corazón, el poema, logrado,
Bienvenido entonces, oh, quietud del reino sombrío. Satisfecho quedo, si bien mi lira No me guía hacia abajo; por una vez Viví, como los dioses, y más no se necesita.
Pongo en tu conocimiento que el próximo viernes día 12 de junio, a las 20 horas, tendrá lugar en Avilés, en el Palacio de Valdecarzana (zona Ayuntamiento) y en rigurosa primicia mundial, la presentación del libro "Elogio del proxeneta" publicado recientemente en Madrid por Ediciones Escalera en su colección Trayectos. Intervendrán Fernando del Busto, periodista, Leopoldo Sánchez Torre, profesor de la Universidad de Oviedo, y M. J. Romero, escritora. Scarlett Johansson, si consigue hacerse con un hueco en su agenda y se le arregla acercarse, pronunciará también unas palabras en el acto. Por último, me consta que aquejado de una inoportuna gripe porcina, al autor no se le permitirá asistir al evento. Ni falta que hace.
Es más que seguro que al finalizar el sarao, siempre y cuando se ocupen más de cinco sillas del aforo, que lo dudo, se llevará a cabo una degustación del afamado percebe candasín y de la no menos aclamada parrochina de Luanco, regado todo ello con espumosa y abundante sidra de la comarca. Entre los más ruidosos se rifarán profilácticos, peluches, zapatos de tacón, misales, Cohibas, tenedores...
LITERATURA / Novedad Una vida contada en zapatillas
El poeta Luis M. Rabanal realiza su primera incursión en la prosa con una parodia de los diarios
El poeta nacido en Riello en la actualidad. AMANDO CASADO
Fulgencio Fernández / León Luis Miguel Rabanal, omañés de Riello, siempre sorprende, para bien. Sorprendió como poeta con una voz bella y diferente en su irrupción en el panorama literario leonés en los años 70 y 80. Y sigue sorprendiendo, como lo acaba de hacer con su primera incursión en el mundo de la narrativa, un volumen de título sorprendente: ‘Elogio del proxeneta’, una profesión que parecía condenada a que nadie la elogiara jamás, aunque el título de Rabanal esconde mucha ironía, como las explicaciones al mismo. “No es muy normal hoy en día comprobar cómo nuestros prohombres -léase: militares, eclesiásticos, banqueros o mismamente los políticos- piden disculpas por sus muchos errores y delitos y desmanes. Mi proxeneta no tiene reparos en pedir perdón por los suyos en un par de ocasiones. Así y todo, si algo tuviese que elogiarle al pobre, digamos que podría ser su enorme humanidad, más o menos parecida a la de cualquiera, por cierto”. Este libro nació como blog, fueron apareciendo sus textos en este espacio en la Red de Luis Miguel Rabanal, uno de los puntos de contacto con el mundo desde que “a finales de 1997, debido a la tetraplejia producida por un derrumbe doméstico, es usuario de una bonita silla de ruedas. Así y todo, y con dolores, continúa escribiendo, (si hasta el célebre programa de voz con que está dictando texto se pregunta cómo lo consigue). Se conoce que hace poco que dejó de fumar y que es bastante cabezota”, según cuenta él mismo en su biografía. Aquellos textos eran “una parodia de ciertos textos diarísticos que yo por aquellos años frecuentaba. El verdadero origen fue un divertimento para uso privado que pronto dejó de serlo cuando intervinieron algunos fisgones demasiado próximos... Alguien se lo llevó corriendo a un editor leonés que enseguida decidió ponerse manos a la obra y al final, como no podía ser de otra forma, claro, no se publicó”. En 1997 nació el ‘elogio’. Estuvo a punto de publicarse en un par de ocasiones y ahora lo ha hecho en Ediciones Escalera. Un libro con formato de diario, irreverente, en el que el socialmente denostado proxeneta llega a tener hasta un punto de ternura. “El protagonista quiere ser metáfora o símbolo o como se quiera llamar de algo que no es únicamente la ocupación denostada del chuloputas. Lo demás forma parte consciente e inconsciente de la historia. Hay unos personajes que se comportan de manera determinada, unas situaciones más o menos verosímiles, la vida que se va anotando en un cuaderno pese a quien pese. La vida contada en zapatillas, vaya, y poco más”. El omañés asegura que este libro le ha permitido jugar a un doble lenguaje, “mi escritura puede ser extremadamente poética cuando es preciso y cuando no, grosera o mordaz, digo yo”, algo que ha puesto al servicio de un libro diferente en el que, reconoce, “me ha dejado más de dos años sin escribir un solo poema, tal ha sido el agobio producido por Elogio del proxeneta”. Bien es cierto que los blogs ‘amigos’ siguen siendo su cordón umbilical con el mundo.
En otros tiempos las islas de posibilidades que hubiera hundido en mí el tener enfrente a Nacho Vigalondo (bien, gracias, salao) y Joaquín Reyes (gracias a Dios aún quedan gentes de provincias) escoltando a Jordi Costa mientras este último se pone voluntariamente en evidencia, ignoro si con ironía, tratando de justificar, teorizando, la risible acuñación de un nuevo término con prefijo antiguo modernizado (a saber: post-humor; alter titulum: “Lo que faltaba”. Sisplau Don Jordi, sisplau) que como dijo una asistente en el turno de preguntas no tiene mucho de nuevo una vez te tomas la molestia de, no ya de leer, bastaría con evocar, La Celestina, serían inconmensurables, pero no, parece que no estoy por la labor, y que una señora, borracha como Asturias y desquiciada como todos deberíamos estar, previa a esa mesa redonda, acompañada de su hijo adolescente (inenarrable el poema que vi en su cara cuando cruzó su mirada, justificadora de todos los parricidios del mundo, tras la espantada de su madre, con la mía), exhortara a voces a una jovenzuela alegre y vivaz cacareadora a que se callara, “¿quies parar de hablar ya, chavalina?”, le dijo, y algo similar pero peor sonante, la segunda vez, antes de abandonar airadísima la sala, provocara las risas de la audiencia, que, dadas las características públicas del invitado estrella Joaquín Reyes, supongo que fue por esa predisposición, creyó que formaba parte del espectáculo, también, en otras circunstancias anímicas de mi ser, hubiera dado para varios posts (aquí utilizo el plural de post como anglicismo para lo que llamamos entrada o aporte en el mundo internetero, que conste, esto no es un post poético, ni mucho menos), pero ya digo que no hay manera.
Estoy así como hasta la polla. ¿Será porque hace tiempo que no me la tocan?
¿O porque el puto David Carradine se ha muerto de manera tan parecida a un personaje de una ya ex-futura especie de proyecto de novela mía?
Leo Quo vadis, en serio, ¿quo vadis?
El mundo está destruido y yo he descubierto a los culpables.
Los culpables son ustedes sí ustedes/ poetas/ o lo que es peor: lectores de poesía/ no me miren con esa expresión violenta en los ojos ya hay demasiada violencia en el mundo/ sean comprensivos por un momento dejen esa excelsa vanidad de artista a un lado.
Ustedes escribieron tantas palabras de amor crearon tantos campos verdes avasallados de flores extasiados de incontables soles/ que el mundo se tornó gris humeante de metralla y muerte desquiciado de poder y ambición.
¡Vamos poetas! hagámonos cargo de la parte que nos toca/ esas incontables noches que hablamos con dios no le avisamos nada hasta lo distrajimos con muestras dudas existenciales/ mientras ellos sin pausa y con esmero construían la maquinaria infernal que destruiría el mundo.
Me encantaría desgraciar a todo el mundo. Tener el poder de con una sola mirada exponerlos frente a una infranqueable proyección verdadera de sí mismos para rodearlos, mientras sollozan, con mis brazos, y decirles, ved lo que sois, y consolarlos desde mi magnanimidad recalcando que, es aún peor para mí que lo veo todo aun cuando no sois conscientes. Sufro plenamente pero no me permito mi propia exposición, eso les diría también, con lágrimas en los ojos, y así, como yo, deberíais haber sido, también, pero por vuestra desgracia, solamente descubierta por mí, no lo sois, no, no lo sois. Vuestros hijos son y serán como vosotros, proseguiría, y ya no estáis a tiempo, lo siento, y que lo único que os resta, les diría, es mostrar algo, una pizca de entereza, ahora que os he mostrado tal cual sois, y continuar vuestro camino en la sapiencia de lo abyectos que sois, de la misma manera en que habéis sido hasta ahora, asumiendo que la oscura sombra siempre os acompaña, continuaría, y por tanto debéis seguir siendo tan abyectos y despreciables como hasta ahora habéis sido de abyectos, despreciables e indignos, y no trateís de emularme, como ya les hubiera dicho antes, les diría, o seguirme en mis pasos o manteneros a flote a medio metro sobre el mugriento terreno total como hago yo, que cada uno tiene su papel y a vosotros os toca berrear, unidades de rebaño sin pastor, por definición, ya casi finalizando diría, pues mi grito, el más poderoso que jamás oiréis, es mío y sólo mío, les diría, como dije, a todos y cada uno de este mundo, en días como hoy, les digo, qué les diría.