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Una cosa que Reo del Mal quiere que sepáis

Si alguien se ha preguntado últimamente qué ha sido de Reo del Mal, ahora lo sabrá.
Anda un poco deprimido estos días porque una de sus creaciones ha sido rechazada por cierta revista virtual. Decir que está deprimido es decir poco en honor a la verdad. Está hundido y con grandes dudas artísticas y existenciales que yo, Leo, creo, he logrado cuando menos limitar en nuestra última conversación.
A causa de esa revista, que es la misma que declinó publicar hace unos meses un escrito mío, o sea de Leo del Mar, como ya comentó, sin consultarme, Leo como Jorge Ortiz en su día aquí mismo, y que como ya digo es el origen de los actuales males de Reo (ni siquiera le contestaron a su amistoso e-mail como me confesó anoche entre lágrimas), yo mismo, Leo, decidí no enviar más textos de mi cosecha al proceloso mar digital de las revistas literarias virtuales a no ser que mediara una invitación previa o al menos tuviera la seguridad de que alguien se iba tomar la molestia de leer esos textos con un mínimo de atención, y no es que hayan rechazado más de una vez a Leo del Mar ni nadie de los de aquí considere que "je suis maudit". De todos modos no por ello ha dejado de aparecer un poema de Leo del Mar en La Fanzine, gracias, no a su calidad (que no sabemos lo que es) o valía (aquí ya sí se sabe), sino más bien a la intervención de terceras personas sin nombre, a quien dirijo por esto, por supuesto, mis agradecimientos al igual que a las responsables de La Fanzine Awixumaxita y Pat Flower Power.
De la obra de Reo del Mal, aun a pesar de las muchas pegas que podrían ponérsele, o no, admiro su valiente desnudez personal y poética si soy bueno, y si soy malo toda su sana ironía, que incluso él puede que ignore la mayor parte del tiempo con lo que convierte ese recurso, qué duda cabe, en otra cosa mucho más audaz. Pero en esta ocasión les digo a todos que ha ido más allá y me ha sorprendido incluso a mí, Leo, que lo conozco tanto en su vertiente personal como en la artística.
Sin saberlo, y esto lo sé porque he hablado con él al respecto, se ha emparentado no ya con simples escritores sino con grandes pensadores y activistas de la individualidad como pudieron haber sido en su día Andreu Warjola o C. M. Clay Jr., transgrediendo los límites de lo meramente lírico o narrativo. Porque, sí, amigos míos, Reo del Mal ha parido poesía. Irrefutablemente.
"Una vez más" dirán unos pero ahora con la diferencia de que "desde luego" habrán de decir todos.
Poesía más allá de lo bello y verdadero y aquí podrán disfrutar de él mismo dentro de unos pocos días (aclaro a modo de preaviso, o spoiler, que el pronombre él utilizado en la anterior frase que no está entre paréntesis no está mal empleado), y además lo publicaré yo mismo (para que valoren si son serias las dudas que alberga Reo con esta obra como resultado de la negativa agitadora baste que les diga que ahora él no se atreve a publicarla bajo su perfil) asumiendo todas las consecuencias y tras sólo una ligera modificación en el título original de la obra tal cual se la envió Reo del Mal a la sección de contactos de www.agitadoras.com.
Para terminar no quisiera faltarle a Reo y a la promesa que le hice de poner en mi boca la transcribción de lo que piensa él, matizado, eso sí, de las, para él insisto, supuestamente Agitadoras, aunque en nada comparta su misma opinión ya que creo que hacen una buena labor y son libres de publicar lo qué, y a quién, les plazca, pero que sería algo así, y lo hago en verso en honor a Reo, como que

cuando quieran 
pueden venir por aquí 
a agitar 
mi miembro
.

Una cosita que Leo del Mar no quiere que sepáis

Hola soy Jorge otra vez.
No, no es que me hayan dejado salir para escribir esto, aquí en la prisión de Villabona no me dejan Internet, es que lo dejé programado el otro día viendo venir que el tal Leo del Mar, ese que va de enrollado, que va de que se preocupa por los asuntos de los demás y toda esa pesca, iba a dedicarse a lo suyo. Bueno, a lo que él cree que es lo suyo: escribir. (¿Ha sido así o me equivoco?)
Permitidme que me ría, ja. Y ja. Lo suyo y lo del escribir digo, pues eso, ja.
Y para que veáis que no me río en vano os voy a dejar un regalito que el mismo Leo de la Mar intentaba ocultaros a todos vosotros. Así con vuestros propios ojos veréis lo que este hombre suele considerar digno de publicarse viniendo de sus teclas, aunque sea para ser publicado en una revista virtual como Agitadoras. Gracias a Dios en esa revista todavía mantienen cierto criterio a la hora de publicar a desconocidos que si no se nos iba a llenar el mundo entero de gente que se cree escritora por tener un blog. Más o menos de eso debe hablar el texto aunque no se entiende muy bien porque mete a perros, gaviotas y no sé qué más historias chungas.
Demos todos las gracias a los encargados de esa revista por no publicar el siguiente texto y de paso pidamos un poco de mesura a todas las demás.
Bueno, pues desde Villabona os envío un fuerte abrazo a todos vosotros que realmente, y no de cara a la galería como Leo, aún os afectan estos casos de injustica como el mío o el de Tommouhi y Mounib.
Pasen y rían. Ahí va Leo, el del Mal:

Lo poderoso del ladrido remite a un pastor alemán, como poco. ¿A quién ladrará en mitad de la noche? No será a las gaviotas, aunque no le dejen descansar con sus graznidos discordantes, sus usos sociales. Puede que rememore a sus antepasados lobunos al ver la luna tan crecida, mucho más blanca que amarilla. O a su sombra, los perros no es que sean muy listos, no tanto como las gaviotas al menos, como he leído en un blog, en un blog, en un blog. Ahora el ladrido se asemeja más a un perro de agua, epsañol y/o en combinación español, pequeño, casi tan pequeño como un blog y las gaviotas son cóndores usurpando los chillidos de gaviotas, estoy seguro, tan seguro como que esto es un blog, no literatura. Claro, el perro de agua turbia español le debe estar ladrando al gato que le vacila y maúlla en la cara desde el alféizar del piso bajo de enfrente. Es un gato negro, tan negro como la noche, como la noche del blog de un tal negro llamado Leo del Mar, no Manuel Vilas ni Vidal Sassoon, y tan oscuro como el resto de la noche cuando los cóndores eclipsan la luna, y el perro, espsañol o algo así, de agua turbia, reducido a caniche, que equivaldría a un pastiche, a un blog, de tanto miedo que le tiene a la noche, y a los negros y gatos, deja de ladrar. ¡Qué asco de perros! Bueno coma ya calló. A ver si me deja escribirle a mi blog, blog, blog. Los cóndores al fin han dejado de ser gaviotas y las gaviotas han dejado de ser ruido, y el gato ha ido a cumplir con sus obligaciones zoofílico-geriátricas. Blog, blog, blog, yo sigo amándote en la oscuridad y ahora en silencio. Tú y yo, nada más. Mejor enciendo la tele, ya sabes, mi ablog que a los de la tele les gusta verme y hablarme. Otra vez llegué al sitio, ya sabes, el que me ofrece morir. Menos mal que esto no es literatura, sólo un blog y aquí no es más que majadería decir que la tele, internet, la pantalla posmodernizada al fin y al cabo, te habla. Te habla, es decir, me habla. John Cobra me habla, y Paco el enemigo de John Cobra y Batu. Y Batu también me habla, último mensaje dice. Esto es el acabose blog mío, ¡qué miedo! ¿Y por qué no ladra el perro, blog? Era mejor hace un rato cuando ladraba. No tendría que hablar de literatura, blog. ¿Alguna vez te he hablado de literatura ablog mío? Son esos escrotos de otros, generalmente poemas, que cuelgo en mi blog. La poesía también es literatura blog, no seas blogo, que te veo postear. Un cigarrillo de alguna marca americana, KKKera o no, Phillip Morris o Lucky Strike o Marlboró, es literatura a su vez, forma parte de ella, pequeño blog mío. Sí, sí, así es. Y el cielo y las estrellas. Y el simbolismo, la crítica acompasada, Berlusconi, las firmas en los suplementos dominicales, Asturias patria querida, el horror de tener que hacer esto para salvar mi pellejo. Todo, todo es literatura. Todo salvo tú, querido blog.
¿Por qué? No lo sé, pero de todos modos, gracias por estar ahí. Ya estoy mejor.